MDO | Viernes 15 de junio de 2007
El Centro Deportivo Municipal Antiguo Canódromo, en Vía Carpetana, celebró una fiesta muy especial con los inmigrantes como principales protagonistas. Comenzó la quinta edición del Mundialito de la Inmigración y la Solidaridad con la participación de 616 jugadores de 28 países.
“En este deporte, todos son iguales, están integrados y unidos y participan bajo un mismo lema”. Eran las palabras de Casildo Caricol, vicepresidente deportivo de la Federación de Fútbol de Madrid y responsable del torneo, que se mostraba muy orgulloso de una competición que “no tiene límites”. “Nació con la intención de conseguir una participación mayoritaria”, continuaba Caricol al apuntar que este año ya eran 28 las selecciones participantes que iban a reunir en el terreno de juego a más de 600 jugadores extranjeros residentes en Madrid.
Los campos de Ernesto Cotorruelo, donde se jugaron los partidos de grupo, los cuartos de final y las semifinales; y el Centro Deportivo Municipal Antiguo Canódromo, que acogió el partido de inauguración y la final del 22 de julio, fueron las dos sedes de este torneo que tienen como principal vocación la integración social de los inmigrantes a través del deporte y, en concreto, a través del fútbol. “Un anterior presidente de la FIFA dijo en una ocasión que el fútbol es la primera potencia política para unir a los pueblos”, recuerda Casildo Caricol “porque aquí no hay barreras”.
El éxito de la iniciativa no tenía precedentes. “El campo de García de la Mata se quedó pequeño el año pasado en la final”, decía Caricol que confirmaba la grata sorpresa de los organizadores ante la acogida del torneo desde su primera edición en 2002. El único requisito para participar era que la embajada del país interesado mostrara su deseo de estar presente en el torneo. Ellas eran también las encargadas de formar los equipos. Así, este año se apuntaron seis nuevas selecciones: Bulgaria, Suecia, Guinea Ecuatorial, Guinea Conakry, Mali y Venezuela. La incorporación de las dos primeras hizo que la presencia europea “sea cada vez más destacada” -ya se contaba con Gran Bretaña, Ucrania, Polonia y Rumania- en una competición con mayoritaria representación de equipos africanos y latinoamericanos.
El Mundialito contaba con una fase inicial con siete grupos de cuatro equipos cada uno. Sólo los siete primeros y el mejor segundo podían disputar los cuartos el día 8 de julio. Luego, el fin de semana siguiente, se disputaron las semifinales que aclararon los dos finalistas de este 2007. Paraguay intemtó revalidar el título conseguido el año pasado tras ganar en la final a Nigeria por 1-0 y eso le permitió protagonizar el partido inaugural, contra Mali, a partir de las seis de la tarde.
La competición también tenía el fin de entregar entre los equipos hasta 120 becas de formación en gestión inmobiliaria con un compromiso de contratación laboral del 25 por ciento de los seleccionados. Solidaridad, convivencia y tolerancia en el marco del fútbol fueron los ingredientes de un espectáculo asegurado. ”Nos sentimos orgullosos de poder compartir y abrir oportunidades a través del deporte”, concluyó Casildo Caricol.