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Alquilar un inmueble con seguridad: ¿qué debo tener en cuenta?

MDO | Martes 22 de noviembre de 2022

Solo hace falta echar un vistazo a las noticias diarias para comprobar que alquilar un inmueble puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza: destrozos, inquilinos que no pagan, problemas para recuperar la vivienda…



Todas estas situaciones se traducen en que cada vez se lleva más cuidado a la hora de poner una propiedad a disposición temporal de terceros.

Afortunadamente, y ante esta realidad, hay fórmulas para elevar la tranquilidad de los propietarios. El seguro de impago de alquiler es una de las principales herramientas que se pueden utilizar para asegurarse de que, ante cualquier escenario conflictivo, se va a cobrar la renta de manera habitual hasta que los inquilinos abandonen la vivienda.

¿Qué cubre el seguro de impagos?

Un seguro de impagos es la mejor fórmula para dormir tranquilos cuando se tienen propiedades alquiladas. En general, la mayoría de contratos de este tipo cubren situaciones de impago de mensualidades, actos vandálicos, desperfectos ante los que el inquilino no quiere hacer frente e incluso gastos jurídicos derivados de cualquier denuncia o juicio relacionado con lo anterior.

De manera habitual, el propietario elige una cantidad de rentas de impago ante las que el seguro se compromete a hacer frente. De esa manera, la póliza será más o menos alta dependiendo de si la aseguradora afrontaría 6, 9 o 12 mensualidades en caso de problemas.

Para ello, las mutuas hacen un estudio del perfil del inquilino, que también encarecerá o abaratará el coste del pago anual dependiendo de su solvencia, su historial de alquileres y una serie de circunstancias que avalan que esa persona que firma el contrato es responsable y se compromete a asumir sus obligaciones como arrendatario.

El proceso es rápido

Uno de los mayores miedos de los propietarios es que, en caso de impagos continuados, los inquilinos pueden disfrutar "gratuitamente" de la casa durante muchos meses. Y es que aunque haya una demanda de desahucio admitida a trámite, los procesos judiciales pueden alargarse un tiempo indefinido.

Estos seguros eliminan este problema, pues desde que el proceso judicial se abre se hacen responsables de este pago, que llega a las cuentas de los dueños de la casa de manera habitual mes a mes.

A esto hay que sumar que las coberturas asumen todos los gastos jurídicos, que es una cantidad de dinero importante que hay que dejar de pagar. De esta manera, el ahorro es doble: se sigue cobrando el alquiler y no es necesario pagar abogados especialistas para conseguir que los alquilados abandonen la vivienda en el menor tiempo posible.

En otras palabras, pagar una pequeña cantidad de dinero al año por este seguro es un beneficio en todos los casos. La mínima inversión hace que una maquinaria de protección total se ponga en marcha en cuanto pase un mes en el que los arrendatarios no quieran abonar el pago correspondiente.

Ante una situación compleja, difícil de gestionar de manera privada y algo conflictiva, los seguros hacen que todos estos problemas desaparezcan. El propietario estará acompañado en todo momento por los profesionales de su seguro de impago de alquiler. Gracias a la popularización de este tipo de pólizas, los propietarios están volviendo a lanzarse a alquilar para conseguir un dinero extra para sus economías familiares.