La cercanía de las elecciones está sirviendo de fuerza motriz para los ataques furibundos, desesperados y ‘fake’ de la izquierda contra Alberto Núñez Feijoó, Isabel Díaz Ayuso y el Partido Popular en general.
PSOE y Podemos ven peligrar seriamente su estatus y su control en todas las instituciones ante las encuestas que dan al PP la victoria en las elecciones generales y la mayoría absoluta en Madrid.
Ante una realidad tangible y que desean los ciudadanos, la izquierda ha puesto en marcha su particular acelerador de manipulación en todos los ámbitos para intentar salvar el desastre electoral que se les avecina. Y para ello, entre otros muchos ardides, usa su habitual doble vara de medir: la utilización de la libertad a su antojo y los recursos propios e impropios.
Veamos claros ejemplos de ello de plena actualidad. Por un lado, las declaraciones cargadas de argumentos de Isabel Díaz-Ayuso que son adulteradas por la izquierda social-comunista de manera burda. Si la presidenta de la Comunidad de Madrid habla del indudable carácter autoritario que ejercen desde el Gobierno de la nación el PSOE y Podemos y por las que se la intentó llevar al ‘paredón’ político, a otros como Pablo Iglesias se les permite todo y nadie se rasga las vestiduras.
Cito las manifestaciones textuales del exlíder de Podemos en el ‘Ágora’ de la Cadena SER el pasado 7 de noviembre y que nadie ha puesto en tela de juicio desde la izquierda: “O la izquierda asume (...) que hay que aplicar contundencia institucional a una derecha con la que no tiene ningún sentido pactar, o esta encuesta [que da ganador al PP en las elecciones] se convertirá en realidad y dentro de unos meses tendremos un gobierno del PP con Vox y a algunos nos intentarán meter en la cárcel, no solamente a los de Podemos, nosotros quizás seamos los primeros, pero a los del PSOE también les meterán en la cárcel”.
¿A qué se refiere Pablo Iglesias con “aplicar contundencia institucional” contra el Partido Popular? ¿Es que acaso no es esto el autoritarismo que denunció Isabel Díaz Ayuso? Es más, ¿por qué PSOE y Podemos no piden a Pablo Iglesias que rectifique por unas declaraciones de tanta gravedad política y jurídica?
Hay muchos otros ejemplos palmarios de la utilización de la libertad que hace la izquierda y de su tradicional doble vara de medir. Ocurre con la Sanidad y la Educación madrileña de forma histórica, pero me quiero fijar en un asunto de pura actualidad: el caso de la valla de Melilla. ¿Alguien se imagina lo que hubiera dicho el PSOE si en vez de Marlaska ese incidente se hubiera producido con un ministro del Partido Popular? El acoso y derribo hubiera sido de época. Sin embargo, el ministro socialista aún sigue sin dar explicaciones y tampoco dimite.
Muestras de las dobles varas de medir y el uso de la libertad a su antojo impregnadas en una izquierda que intenta retorcer la realidad para evitar su debacle electoral.