El oro siempre ha sido un valor refugio, tanto para las personas con más dinero como en el caso de aquellas que tenían una economía más modesta, que solían emplear parte de sus ahorros en joyas, llevando así su patrimonio consigo.
En determinadas circunstancias llega la hora de venderlo y es aquí cuando comenzamos a buscar sitios del tipo de los famosos compro oro, en donde podemos vender oro con todas las garantías, tanto en forma de lingotes, monedas o joyas.
Nuestras ciudades están llenas de locales en los que se anuncia que se compra oro y también se vende, lugares en donde llevamos las piezas que queremos liquidar, nos las tasan y pagan al instante su valor.
Aquí las pesan y hacen unas pruebas sencillas con el fin de saber si es oro de verdad y no una imitación, además de ver la pureza, pues no todas las piezas tienen la misma cantidad de oro, aunque nosotros creamos que sí.
Se trata de un proceso que es muy transparente, y podemos ir a varios locales de nuestra ciudad para ver en cuál de ellos nos ofrecen más dinero por el oro que vamos a vender, ya que no todos pagan igual pese a que la cotización sea la misma.
Aunque siempre pensamos en las joyerías como esos lugares en los que compramos joyas de oro, entre otros metales preciosos, en muchas de ellas también estarán interesados en adquirir el oro que tengamos.
No lo hacen en todas, pero solo hay que preguntar a la persona que nos atienda y en caso afirmativo el proceso es similar al anterior, aunque es cierto que en las tiendas especializadas son más transparentes, pues incluso tienen la cotización del día en la puerta.
Suelen comprar todo tipo de piezas de oro, pero por motivos obvios en las joyerías estarán más interesados en las joyas, en especial en las que sean de más calidad.
Otra modalidad, que cada vez tiene más adeptos, es vender el oro de forma online, sin salir de casa y sin correr riesgos al no tener que sacar nosotros las piezas a la calle.
Existen varias maneras de hacerlo, pero una de ellas es enviar el oro por mensajería, con los seguros correspondientes, al establecimiento que lo compra y que debe ser de máxima confianza y llevar bastante tiempo abierto.
Allí lo tasan y si estamos de acuerdo nos ingresan el dinero en la cuenta, devolviéndonos las joyas si el precio nos parece bajo, lo que suele tener un coste debido al transporte.
Cuando vamos a liquidar una cantidad importante, las casas especializadas pueden enviar a un empleado a nuestra vivienda, e incluso dan la posibilidad de que la transacción se haga en un despacho de abogados, de forma que se realiza con todas las garantías legales.
Esta es la peor opción de las que hemos visto y la que más riesgos tiene, pero nos sirve en esos casos en los que queremos vender una pequeña cantidad como una o dos monedas.
A la hora de hacer la venta conviene escoger un sitio público e ir siempre acompañados, aceptando solo a usuarios con cierta reputación en las plataformas, a aquellos que ya han hecho varias transacciones.