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La Casa de Campo se despide de los coches

MDO | Martes 18 de diciembre de 2007
A las tres y media de la tarde del 6 de julio se cerró definitivamente la carretera de Los Rodajos, que cruzaba de punta a punta la Casa de Campo. La medida fue bien acogida por los vecinos y las asociaciones ecologistas, pero también levantó las críticas de la Comunidad y de los municipios de Boadilla del Monte y Pozuelo de Alarcón, que eran los que más la transitaban.

Desde ese día, los vehículos sólo pueden acceder a la Casa de Campo para dirigirse a los servicios que ofrece, como el Zoo, el embarcadero, los restaurantes o las pistas deportivas, por las cinco entradas que se mantienen abiertas.

Una de ellas está situada en la Puerta de Rodajos, a través de la cual se accede al aparcamiento que hay a la entrada. Otros dos accesos son para entrar al Zoo y al Parque de Atracciones. El cuarto acceso lleva al teleférico y al recinto ferial, y el último permite entrar al paseo de la Gastronomía y al aparcamiento que está situado junto al Lago, a través de la Puerta del Ángel.

Con esta decisión el Ayuntamiento quiso mejorar las condiciones del principal pulmón verde de la ciudad y sentar las bases que permitieran desarrollar el Plan Director recientemente aprobado. No obstante, hay que recordar que por la carretera de Los Rodajos cruzaban la Casa de Campo durante las horas punta 3.500 vehículos en dirección hacia la capital y otros 1.500 en dirección Boadilla y Pozuelo. Una cifra residual comparada con la circulación que se registraba hasta agosto de 2003 cuando se decidió limitar el tránsito de vehículos a determinadas horas al día.

Según aseguró el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, durante el anuncio de esta medida, el objetivo era que la zona no se convirtiera en una alternativa para los viales a modo de atajo. Además, también se pretendía eliminar la prostitución en la Casa de Campo.

Izquierda Unida, Ecologistas en Acción y la Asociación de Vecinos de Casa de Campo-Batán aplaudieron la iniciativa, pues consideraron que serviría para mejorar este entorno natural. Sin embargo, las críticas no tardaron en llegar.

Días antes del cierre definitivo, varias decenas de prostitutas se manifestaron frente al Ayuntamiento para protestar por los cortes de tráfico que se habían registrado en algunos viales de la Casa de Campo antes del cierre de la carretera de Los Rodajos, una de las vías más utilizadas por las meretrices. Apoyadas por los colectivos Hetaira, Fundación Triángulo, Transexualia y el Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, exigieron un lugar en el que poder realizar su oficio "tranquilas" y en mejores condiciones de seguridad e higiene.

A este respecto el alcalde aseguró que el Ayuntamiento no iba a facilitar "espacios de tolerancia para la práctica de la prostitución". Así, que con el cierre al tráfico de la Casa de Campo, la prostitución de esta zona se trasladó a otras zonas como la Colonia Marconi o Montera. Una situación de la que el Consistorio no quiso hacerse cargo, como revelaron las palabras del delegado de Seguridad y Movilidad, Pedro Calvo, quien aseguró que no es su "problema saber adónde van" las prostitutas.

Por su parte, la Comunidad de Madrid exigió que se corrigiesen los "efectos negativos no deseados" de la prohibición de circular por la Casa de Campo, en referencia al cambio de las zonas de prostitución y también al problema del tráfico para entrar a Madrid, ya que al clausurar la carretera de Los Rodajos muchos vecinos de Boadilla del Monte y Pozuelo de Alarcón se quedaron sin el atajo que utilizaban para ir a la capital.

Los alcaldes de los municipios afectados criticaron que Gallardón no les hubiese comunicado personalmente el corte de tráfico, pidieron que se reabriese y plantearon alternativas para mejorar la movilidad en la zona.