Las críticas vecinales a los servicios municipales de limpieza en Madrid no han parado de crecer en los últimos meses. Desde la periferia al centro, son muchas las asociaciones que han lamentado la gran acumulación de residuos en las aceras, parques y jardines de la capital. Los últimos en pronunciarse al respecto han sido los residentes en Chueca, quienes aluden a una situación "terrible" y "precaria" de sus calles como consecuencia de la escasez de equipos de limpieza. Al andar por ellas, añaden, se sienten "como si estuviésemos paseando por medio de un establo donde se encuentran los animales".
Más allá de la recogida de residuos, preocupan especialmente conductas incívicas por parte de ciudadanos, visitantes y responsables de locales vinculados al ocio y la hostelería, tales como los orines o el vertido de bebidas, alcohol y otros productos. Actuaciones que, a juicio de la vecindad, no tienen respuesta alguna por parte del Ayuntamiento. "La gente orina por la calle y no se limpia, no se hace nada. Esto parece un país tercermundista. Creíamos que era una situación puntual por ser verano y estar en periodo vacacional, pero vemos que no. El deterioro empezó en primavera y no se ha recuperado", zanjan.
A las quejas en materia de limpieza se suman ahora las vinculadas a la retirada de grafitis vandálicos. Para poner freno a la proliferación de pintadas por toda la ciudad, el Consistorio puso en marcha el pasado 1 de septiembre una patrulla antigrafitis. Este equipo especial, que nace en paralelo al comienzo del contrato de gestión del Servicio Público de Limpieza Urgente (SELUR), cuenta con hasta 55 operarios y aspira a actuar con frecuencia periódica en los 21 distritos de la capital. Con este fin, el presupuesto del contrato se ha incrementado 2,5 veces respecto al pliego anterior, pasando de los 8,9 millones anuales a los 23, que elevan el presupuesto total destinado a limpieza hasta los 701 millones de euros al año.
"Prima la improvisación"
Pese a la apuesta municipal y en base a lo expuesto por la Asociación de Residentes de la Plaza Mayor, sus actuaciones no están teniendo el efecto deseado. “La valoración es, hasta el momento, negativísima. Se actúa con desorden y únicamente cuando se producen denuncias por parte de los ciudadanos”, explican. Los vecinos ponen también el foco en la opacidad de Gobierno municipal en cuanto al plan de actuación de este equipo especial. “No se han dado demasiados detalles acerca de cómo deben actuar estas patrullas, lo que nos lleva a pensar que prima la improvisación”, añaden.
Con el objetivo de evaluar los resultados en este mes y medio de andadura de la patrulla antigrafitis, los residentes de esta zona ponen como ejemplo la propia Plaza Mayor, donde, a pesar de los múltiples avisos, no se ha actuado desde hace meses. “Hay manchas que no se han tapado desde el mes de abril, cuando comenzamos a enviar los avisos a Línea Madrid. Parece que este servicio no sirve para nada”, advierten.
También aluden a ubicaciones tan céntricas como la Plaza del Dos de Mayo, en pleno barrio de Malasaña, donde “todo sigue igual” pese a la actuación de los equipos de limpieza: “los servicios antigrafitis pasaron por esta plaza para limpiar las pintadas hace poco más de un mes, pero basta con dar un paseo por la zona para darse cuenta de que todo sigue como antes. Se tapan con pintura, pero vuelven a aparecer al poco tiempo. Esto solo sirve para tirar el dinero. Es el grado cero de la reflexión. Además, no parece que los profesionales estén correctamente formados porque muchas veces la pintura no los cubre del todo y los grafitis terminan por verse igual”.
Entre las medidas propuestas por la vecindad para paliar el apogeo de las pintadas se encuentra la creación de una comisión de estudio multidisciplinar, con representantes políticos, afectados y distintos perfiles profesionales, que permita abordar la cuestión desde una “perspectiva global”, así como la elaboración de un registro que permita identificar a los autores reincidentes para proceder a su sanción con mayor dureza. También la implementación de un marco regulador más severo, la habilitación de espacios específicos destinados a su práctica controlada y la educación y concienciación de la sociedad civil a fin de prevenir tales comportamientos.
"Centro es el distrito con mayor frecuencia de limpieza"
Fuentes del área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid con las que ha podido hablar Madridiario se remiten a las cifras oficiales para reflejar la eficacia de las patrullas antigrafitis: “El servicio está funcionando bien y las actuaciones se han incrementado en un 25 por ciento. Tal y como se informó el día de la puesta en marcha del servicio, Centro es el distrito que cuenta con mayor frecuencia de limpieza”. Desde el Consistorio, no obstante, reconocen que "hay zonas qe se limpian y se vuelven a pintar en horas. Véase el ejemplo de la Plaza del Dos de Mayo".
Las que más resquemores despiertan entre la vecindad son aquellas actuaciones que han tenido lugar hasta la fecha sobre bienes patrimoniales como el Convento de las Comendadoras de Santiago o el Real Monasterio de la Encarnación. Tal y como exponen los vecinos, tan solo se ha procedido a la limpieza de las zonas más bajas, lo que no consideran un verdadero plan antigrafitis vandálicos. “Lo que más nos preocupa son las agresiones contra el patrimonio cultural e histórico de la ciudad. Es por ello que estamos trabajando conjuntamente con diferentes asociaciones como Madrid, Ciudadanía y patrimonio, Hispania Nostra y el Observatorio del Patrimonio Español para elaborar un protocolo que permita prevenir y actuar una vez se producen pintadas en este tipo de estructuras”, concluyen.
Por su parte, desde el área de Cultura del Consistorio aseguran "las quejas no constan por la vía formal".
Pese a las quejas vecinales, el 69 por ciento de los ciudadanos de Madrid se manifiesta "satisfecho" con el nivel de limpieza en la capital. Son las cifras que se desprenden del Barómetro de Satisfacción de Servicios Urbanos publicado el pasado lunes, 17 de octubre. “El resultado de Madrid está 17 puntos porcentuales por encima de la media nacional y 40 puntos porcentuales que el barómetro anterior”, ha destacado el delegado del área de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante. La encuesta refleja también que el porcentaje de insatisfechos ha bajado del 51 por ciento en 2019 al 16 por ciento actual.
Los indicadores que miden el nivel de limpieza en la ciudad han mejorado desde que entró en vigor el nuevo contrato de limpieza el 1 de noviembre de 2021. Concretamente, la mejoría ha sido de un 32,3 por ciento respecto a 2020, de un 25,5 por ciento respecto a 2021 y de un 25 por ciento respecto a 2019.
En el mes de septiembre, el indicador 1 de los contratos obtuvo un valor del 8,26 frente al 11,10 de 2021, el 12,2 de 2020 o el 11 de 2019. Estas mediciones son elaboradas por los propios operarios de limpieza, quienes ponderan cada residuo en base a su tamaño y su naturaleza, teniendo además en cuenta si son orgánicos o inorgánicos. Los valores superiores a 20 indican mucha suciedad.
Finalmente, la conservación de espacios públicos y cuidado de zonas verdes alcanza el 52 por ciento de satisfechos, seis puntos porcentuales más que en 2019, cuando registró un 46 por ciento. La consulta ciudadana tuvo lugar entre los meses de julio y agosto de este mismo año, entrevistando a un total de 5.210 personas.