Las uvas de la Puerta del Sol nos llevan a las imágenes de “La familia y uno más” cuando Pepe Isbert, Alberto Closas, José Luís López Vázquez y Amparo Soler Leal buscaban desesperadamente al pequeño “Chencho” perdido entre los puestos de la Plaza Mayor.
Pasarán las uvas y la resaca del confeti para llegar a la cruda realidad del 2007 que es año electoral y momento de repasar promesas incumplidas. Si miramos a las encuestas parece que el PP tiene ganado hasta la ruleta del casino de Torrelodones, pero las campañas hay que hacerlas y la oposición tiene cinco meses para rearmarse. No todo va a ser paseo triunfal entre inauguraciones espectaculares como trucos de magia.
Este tiempo preelectoral es lo más interesante del futuro inmediato donde, además, se hablará de candidatura olímpica, de fútbol, de la vida corriente que es para los comunes la mejor vida posible.
El año nuevo comienza con la resaca de vidrios rotos en la Puerta del Sol, y el chorro de agua contra la acera que levanta los pies de los últimos borrachos de la fiesta.
Madrid tiene muchos años pero es una ciudad que no se ha cansado nunca.