Los trastornos de la articulación temporomandibular (ATM) son mucho más frecuentes de lo que se piensa. De hecho, los datos que maneja la publicación digital Revista Europea de Odontoestomatología apuntan a que cuatro de cada cinco personas presentan un signo clínico de esta disfunción, aunque no padezcan ningún síntoma grave.
Y la misma revista señala que un tercio de la población presenta limitaciones funcionales o dolor, originados por disfunciones en la ATM.
De este tema hemos hablado con los responsables de Clínicas H3, en cuyos centros se aplican, con éxito, avanzados tratamientos de fisioterapia para ATM en Madrid.
ATM son las siglas literales de “articulación temporomandibular”. Sin embargo, también es frecuente utilizar el acrónimo ATM para referirse a las afecciones de esa articulación.
El dolor en la ATM se produce cuando los músculos y ligamentos que rodean las articulaciones de la mandíbula se inflaman o irritan. La afección puede ser aguda o crónica, y el dolor leve o muy intenso.
Las disfunciones de la ATM tienen mayor prevalencia en las mujeres y en las personas con edades comprendidas entre los 20 y los 40 años.
El trastorno de la articulación temporomandibular puede ser causado por:
Los síntomas más habituales son los siguientes:
Los síntomas pueden presentarse conjuntamente o de forma aislada.
La fisioterapia se ha revelado como uno de los tratamientos más efectivos para paliar las molestias provocadas por los trastornos de la ATM. Los tratamientos de fisioterapia de la ATM pueden incluir:
En este sentido, en las Clínicas H3 de Madrid cuentan con los servicios de Salvatore Raniolo, un fisioterapeuta especializado, entre otras cosas, en el tratamiento del dolor mandibular y del bruxismo.
Además de la ingestión de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios, también puede recurrirse a la artrocentesis (administración por inyección de corticoides y otros principios activos).
En algunos casos, las inyecciones de toxina botulínica (bótox) pueden ayudar a reducir la inflamación. Un efecto colateral es la paralización parcial de la expresión facial, algo que no siempre es bien aceptado por los pacientes.
La cirugía de la ATM solo debe considerarse cuando se hayan probado todas las demás opciones de tratamiento y el paciente siga experimentando un dolor intenso.
La cirugía puede realizarse por artroscopia o con la articulación abierta. Será el cirujano quien valore la conveniencia de uno u otro tipo de cirugía, en función de la gravedad del caso y de las características particulares del paciente.