El injerto capilar, también llamado trasplante folicular, es una práctica de la medicina estética que hace posible repoblar con pelo las partes del cuero cabelludo con alopecia o que sufre caída incesante del cabello.
Para que el injerto capilar Córdoba sea más sano y no haya reacciones adversas, se usa el pelo del mismo paciente. Este procedimiento se hace utilizando anestesia local. Los resultados son una cabellera de aspecto natural y permanente.
Por lo general, los resultados de este procedimiento pueden durar, en promedio, unos 25 años, pero dependerá de cada paciente y su situación particular.
El procedimiento de trasplante de cabello debe dejarse en manos de expertos como los de la clínica capilar en Sevilla que decidirán (junto al paciente) cuál de los tres tipos de técnicas disponible practicar:
Es la metodología más rápida y más barata y no requiere rapar el cabello del paciente, pero sí deja una cicatriz que será visible si la persona usa el pelo demasiado corto.
Esto se hace con unas herramientas llamadas implantes o pinzas que tiene una punta hueca capaz de hacer tanto la incisión como la implantación.
La zona o el área del cráneo receptora de las distintas unidades foliculares entra en una fase estacionaria de unos 4 meses aproximadamente una vez finalizado el postoperatorio inmediato.
En este lapso el paciente muestra un aspecto notablemente similar al que tenía antes de la intervención.
El estrés de la cirugía en los pacientes puede, incluso, hacer que se desarrolle un efluvio telógeno al principio empeorando un poco la densidad capilar. El aumento será entonces gradual y exponencial hasta llegar a un año.
El paciente observará cómo la densidad de los nuevos folículos aumenta gradualmente tras este lapso, momento en el que se verá el resultado final que se produce entre cinco y seis meses después de que los nuevos folículos comiencen a madurar.
Sí. Es una cirugía menor muy efectiva. La tasa de supervivencia de los microinjertos en casos de alopecia androgénica es superior al 90%.
El paciente debe respetar y seguir con exactitud las instrucciones pre y postoperatorias que se le den para que la intervención tenga éxito.
Muchos de los casos que no funcionan no se debe a la operación o técnica sino a los cuidados postoperatorios y el comportamiento a lo largo de los años que tienen los pacientes injertados.
En este sentido, se debe cuidar el vendaje y proteger la zona de infecciones, no exponerse al sol, no realizar ejercicios las siguientes dos o tres semanas tras la operación, no sudar y no tocarse la cabeza por al menos una semana tras el injerto.
Tampoco se debe beber alcohol ni fumar. Si no se sigue esto al pie de la letra, el injerto podría no funcionar.
Es una operación ambulatoria y sin mayores medidas para una recuperación rápida y satisfactoria.
Ayuda a elevar la autoestima y autoconfianza.