Madrid

Taxistas temen que la “discriminación” sufrida en el Mad Cool se repita en próximos festivales

Manifestación de taxistas (Foto: Chema Barroso).
Fernando Rodríguez/Nerea Díaz | Lunes 18 de julio de 2022

Aunque el habitual trasiego en Madrid suele verse mermado en la época estival, en la medida en que muchos habitantes de la ciudad aprovechan esta época del año para regresar a sus lugares de origen o tomarse unas merecidas vacaciones y disfrutar unos días en la playa o la montaña, existen fechas concretas en las que los transportes pueden verse, en mayor o menor medida, colapsados.

A las restricciones de movilidad impuestas con motivo de la celebración de la cumbre de la OTAN hace menos de un mes, en las últimas semanas se unieron dos eventos multitudinarios que pusieron en jaque las comunicaciones en la capital. Es el caso de la fiesta del Orgullo, en la que la comunidad LGTBI madrileña salió en masa a la calle para celebrar y reivindicar sus derechos, y el multitudinario festival de música Mad Cool, que, en esta edición llegó a reunir a más de 70.000 personas en su recinto de Valdebebas. Con semejante bullicio en las calles, era de esperar que muchas personas obviasen el coche particular y más aún el servicio de transporte público para aferrarse a un medio más cómodo, como es el servicio de taxi.

Increpados y discriminados

La que podría parecer una idea brillante para evitar las más que previsibles aglomeraciones terminó por convertirse en un arma de doble filo, y es que la compañía de Vehículos de Transporte con Conductor (VTC) Uber, uno de los principales patrocinadores del Mad Cool, había conseguido un acuerdo especial con la organización para gozar de acceso preferente al recinto. Se trataba, tal y como el propio festival recoge en su página web de “la Uber Área, un gran espacio de llegada y recogida de pasajeros, con una Welcome Zone por la que directamente, a través de su Fast Track, es posible acceder al festival”. De esta forma, Mad Cool afirmaba que “Uber será tu aliado perfecto para lograr una experiencia increíble de puerta a puerta”.

Para el servicio de taxi, por el contrario, se establecía una frontera un tanto más lejana, en la Avenida de las Fuerzas Armadas, a más de un kilómetro de la puerta de entrada general, situada en la calle Ariadna. Fruto de lo que el colectivo Élite Taxi Madrid considera una “discriminación”, muchos de sus conductores optaron por “no asistir a donde el taxi no es querido, ni valorado, ni respetado”. Un acto de “dignidad” que, argumentan, ha provocado “lo que la lógica aventuraba: faltaron taxis en Mad Cool”.

En último término, quienes acabaron por pagar las consecuencias de este nuevo episodio de la disputa entre el taxi y los VTC fueron los propios usuarios de ambos servicios, que tuvieron que soportar largas colas, tarifas desorbitadas fruto del algoritmo de oferta y demanda con el que trabaja Uber, e incluso llegaron a verse envueltos en tensas discusiones entre trabajadores de ambos servicios.

La Policía Municipal también tomó parte de estas disputas con el gremio del taxi, ya que no permitían el acceso de estos ni siquiera en los alrededores del recinto. Una de las asistentes al festival pudo presenciar un enfrentamiento entre la Policía y un taxista: “el primer día fui en taxi, nos dejaron a la entrada y la Policía estaba un poco mosqueda. Al día siguiente fui en Cabify y me tuvieron que dejar lejos, en una rotonda, porque estaban cortando los accesos. La Policía se acercó a uno de los taxis que había detrás y comenzó a increpar al taxista diciéndole que no podía estar ahí”.

Desde Élite Taxi responsabilizan al Gobierno municipal de las actuaciones de los agentes municipales. “El Ayuntamiento de Madrid es el responsable de todo esto, son ellos los que controlan a la Policía”, aseguran. Los taxistas consideran que lo ocurrido durante el Mad Cool 2022 fue “una discriminación clarísima”, ya que “el Consistorio estableció la parada de los taxis a un kilómetro y medio del acceso al festival”. Sin embargo, desde el Área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento aseguran que “el plan de movilidad fue el de otros años, incluidos los de Carmena”.

Una vuelta a casa condicionada

Debido a las dificultades para acceder a otros medios de transporte que no fuesen Uber, los asistentes al festival se vieron obligados a hacer uso de los VTC. “Uber tenía el monopolio del transporte tanto para ir como para volver del festival”, relata una de las asistentes. La amplia demanda del servicio provocó un aumento exponencial de los precios, “45 minutos antes de que terminase el festival Uber estaba a un precio medianamente normal, pero según pasaban los minutos subía muchísimo”, añade.

Servicio de VTC (Foto: Europa Press)

Las tarifas llegaron a estar entre 20 y 15 euros por encima de otros transportes, pero tras un día entero soportando altas temperaturas y con el correspondiente cansancio que conlleva un festival, buscar otra forma de volver a casa se convirtió, prácticamente, en tarea imposible.

El refuerzo del transporte público tampoco resultó suficiente a ojos de los usuarios. “Después de estar todo el día en el festival, caminar 20 minutos para que el metro te deje lejos de donde tienes que ir, no era una opción”, egrimen los asistentes al Mad Cool. La Comunidad de Madrid amplió el horario de la línea 8 de metro los días 6, 7, 8 y 9 de julio hasta las 04:00 horas y puso en marcha una lanzadera de la EMT entre el festival y Plaza Castilla “con el fin de garantizar el transporte público a los asistentes”, sin embargo, el éxito no fue el esperado.

Tras lo vivido durante el Mad Cool y la festividad del Orgullo, el gremio del taxi teme que la situación pueda repetirse en próximos festivales como el Coca-Cola Music Experience que se celebrará los días 2 y 3 de septiembre en el recinto de Valdebebas o el Mad Cool Sunset el 10 de septiembre en el mismo espacio. Es por ello que el colectivo profesional Élite Taxi pide al Ayuntamiento de Madrid que se les tenga en cuenta y que no olviden que “tienen que velar por el buen funcionamiento del servicio público”. Finalmete, recuerdan a sus compañeros de profesión “que tengan dignidad” ante nuevos escenarios de discriminación.

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