El cartel de neón fue inventado en Francia a principios del siglo XX, pero no fue hasta los años 20 cuando los carteles neón comenzaron a hacerse famosos, puesto que entonces llegaron a los Estados Unidos.
Este país acogió muy bien este tipo de carteles y comenzó a emplearlos en los anuncios, tanto en las ciudades como en las carreteras, ya que por su luminosidad se podían ver hasta de día.
Justo en la mitad del siglo pasado, el neón comenzó su dominio y fue en los EE. UU. porque, después de la guerra, el gobierno destinó fondos con el fin de que la actividad comercial no parase.
Gran parte de este dinero terminó pagando los carteles luminosos de los restaurantes y los cines, que empezaron a experimentar con sus formas y con los tipos de letra, con la idea de atraer al público que estaba fascinado con esas luces.
Gracias al cine americano, los carteles de neón se instauraron en la cultura popular. Aunque aparecieron en los años 20, fue en los 60 cuando comenzaron a verse en más lugares, hecho que se debe a que entonces se inventó la bombilla fluorescente, de menor tamaño.
Ese tipo de bombilla permitió hacer carteles más dynamicos e incluso crear efectos, por lo que era raro el restaurante o la tienda que no tenía uno de estos modernos luminosos.
En los años 60 y los 70 los neones vivieron su época dorada, pero su uso entró en declive en los 90, cuando otras tecnologías los comenzaron a sustituir.
A España también llegaron los carteles de neón, y ya en una fecha tan temprana como 1935 se colocó el anuncio luminoso de Tío Pepe en Madrid, el cual hoy forma parte de la historia de la capital y al que se le reconoce valor sentimental incluso desde el ayuntamiento.
No es el único que existe: otro muy emblemático es el de Schweppes, que data de 1972 y hoy sigue funcionando con sus 104 neones en lo más alto del edificio Carrión.
Desde hace unos años los carteles de neón han resurgido gracias a la tecnología neón flex. A diferencia del neón tradicional, que era de cristal, el actual es de PVC y dentro lleva luces LED, con las cuales es posible ir cambiando el color del cartel.
Los LED gastan una cantidad de energía mucho menos y el PVC es fácilmente moldeable, por lo que se pueden crear todo tipo de efectos y diseños.
Actualmente, se emplean mucho en los negocios,para formar nombres, logos o dibujos, puesto que dan un aspecto retro que está muy de actualidad. Además, cuestan muy poco dinero y no hay que preocuparse por la factura eléctrica.
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