Opinión

Pongamos que hablamos de Madrid

Isabel Redondo Alcaide | Viernes 22 de abril de 2022

Mañana sábado 23 de abril celebramos el día del Libro.

Sí, Libro con mayúsculas. Porque un libro no es un simple objeto que decora una estantería; un Libro es muchísimo más. Supone lectura. Leer lo que antes alguien quiso escribir.

El Libro es evasión, reflexión, conocimiento. Es magia.

Y qué mejor homenaje merece el Libro en su día, que enorgullecernos de los datos que ofrece el barómetro de hábitos de lectura del Ministerio de Cultura para el año 2021, donde la Comunidad de Madrid aparece con en primera posición con un 73,5%, casi diez puntos por encima de la media nacional.

En Madrid se lee con asiduidad, pero el objetivo del Gobierno de la presidenta Isabel Díaz Ayuso, a través de la Consejería de Cultura, es ampliar el interés por la lectura a aquellos colectivos donde leer no es habitual.

Para ello la Consejería de Cultura cuenta con el programa #LeeMadrid con versiones a públicos específicos: mayores de 60 (que disponen de tiempo y no quieren rendirse ante el calendario), jóvenes entre 12 y 18 años (esa edad difícil donde todo cambia y algunas buenas costumbres se abandonan), y sin Límites, para personas con discapacidad (porque hay libros para todos).

Este programa persigue llevar el libro a un nuevo lector a través de numerosas y muy diversas actividades culturales como: paseos por zonas monumentales marco de muchos relatos (pensemos en Galdós, Lope de Vega), talleres de lectura, acercamiento a las nuevas tecnologías, cuentacuentos, etc..,.

Y si el libro es magia, las bibliotecas que los atesoran son sus templos.

Quiero poner la tilde en el extraordinario papel dinamizador que las bibliotecas, y concretamente su personal. Su concurso, su compromiso, resulta trascendental para hacer llegar el aroma embriagador que se encierra en los libros a la espera de cada uno de nosotros.

Una biblioteca se convierte en centro de inclusión en la sociedad, de relaciones sociales, de lucha contra la soledad no deseada, de inclusión para quienes vienen de fuera y encuentran en los fondos multilingües un camino para incorporarse a la sociedad madrileña aprendiendo nuestro idioma.

Leer no sólo abre la mente. Leer te abre a la sociedad.

Una sociedad que lee sin trabas ni censuras, que conoce la Historia de la que forma parte…, es una sociedad de individuos libres.

Pongamos, Señorías, que hablo de Madrid.