Opinión

No callar nunca

Víctor Manuel López | Lunes 11 de abril de 2022

España tiene corrupción endémica en estado crónico.
Si el kilómetro de carretera cuesta aquí el doble que en Alemania aun superando con creces los costes básicos en el país teutón, es que hay mucha pasta que se gasta desde las administraciones públicas para que políticos y depredadores de lo público se forren a costa de todos. Pero… además de estos desmanes en la adjudicación de obras, tenemos también a los comisionistas impunes, a los hermanos, a los primos, a los amigos de aquello@s que ocupan puestos de responsabilidad en la Administración, y todos con un perfil común: banderita de España en la muñeca con pelucazo tipo Rolex Submariner; ropa muy de Puerto Banús, aunque casi siempre sin gusto; carrazo deportivo en la puerta; y… una soberbia propia del que se siente por encima de la Ley.
Ahora, a día de hoy, los Ayuso, los Medina, los Luceño, son los últimos exponentes cazados de esta lacra de personajes a los que somos incapaces de expulsar del entorno de lo público. Son los herederos de la cultura del pelotazo de los 90, del
posfranquismo impune, y del 3%, solo que algunos de estos ya apuntan al 80% en comisiones.
Al Partido Popular le vuelven a salir las pústulas de la corruptela en Madrid, pero no nos olvidemos que donde ha gobernado o gobierna el PSOE también pica la sarna, y si no hay sarna hay puertas giratorias.
Y digo yo: “¿vamos a dejar de una vez por todas los españoles de mirar a otro lado cuando saquean nuestro patrimonio y desvalijan nuestras arcas públicas?”.
Y algunos dirán: “claro, viendo el ejemplo del Emérito, ¿qué le podemos pedir a este país?”.
Pero hay algo que sí que podemos pedir y hacer y que le duele de veras a toda esta calaña… no callar, no callar nunca estén donde estén.
Ahora hay mucho patriota enaltecido al que se le llena la boca de nacionalidad y de banderas, de colores y de ideologías, de izquierdas y de derechas, de dependencia o de independencia… ¡cuidado con esos! vengan de donde vengan. Aquellos que profesan con ultranza una ideología suelen ser personas que jamás han desarrollado por sí mismos una idea.
Anda mucho imbécil suelto/a por ahí. Me lo ha dicho mi hija, y como sucede con los borrachos los niños siempre dicen la verdad.