Opinión

'El callejón del gato hoy está triste', por Pedro Montoliú

Pedro Montoliú | Jueves 17 de febrero de 2022

Hoy no habrá Carta al alcalde, ni el Callejón del gato se iluminará, ni la Plaza de Castilla mostrará un nuevo perfil. Las columnas de Ángel del Río en Madridiario, el diario Ya, en la COPE, en El Mundo o en La Razón quedarán guardadas en la hemeroteca y en nuestra memoria. Ha muerto un gran cronista de Madrid.

Conocí a Ángel hace 46 años. Toda una vida. Él cubría la información local para Ya y yo para El País. Estaba de alcalde Juan de Arespacochaga y vivíamos una etapa de transición política. Luego, semana a semana, coincidimos en las ruedas de prensa municipales y nuestro común denominador, Madrid, nos hizo compaginar artículos y reportajes con la redacción de libros. Este discurrir paralelo, en el que creo que había una sana competencia, nos llevó a ganar en años diferentes premios como los de la Cámara de Comercio o el Mesonero Romanos. Él saltó a la COPE, pero siguió en la información de Madrid, yo lo hice a La Vanguardia para dirigir la edición madrileña. Y, a ambos, el Pleno del Ayuntamiento de Madrid nos nombró Cronistas de la Villa en 1999, junto a Luis Prados de la Plaza y José del Corral. Los dos coincidimos en que se habían cumplido nuestros sueños y eso que Ángel ya era un experimentado Cronista de Getafe desde 1977.

Desde entonces nuestro trato fue más habitual; compartimos ideas sobre lo que debía hacer o no el Cuerpo de Cronistas, hablamos sobre la ciudad y seguimos trabajando por Madrid con nuestros libros y nuestros artículos, él en la COPE hasta mucho después de su edad de jubilación y como colaborador de los medios antes citados, y yo como director de Madridiario durante quince años. Estábamos juntos en el jurado de los Premios Madrid que otorga este digital cada año y nos llamaban a tertulias sobre la ciudad en las que, desde ópticas diferentes, pero siempre enfocadas a engrandecer esta capital, intentábamos analizar el discurrir de la vida en la ciudad.

En 2008 recibí de sus manos el Premio Francos Rodríguez de la Asociación de la Prensa de Madrid a toda una carrera periodística, por la sencilla razón de que él lo había conseguido muy merecidamente el año anterior.

Este miércoles, los cronistas madrileños tuvimos un encuentro con el alcalde de Madrid. Ángel se sentó a mi lado y dio sus ideas para celebrar el año jubilar de San Isidro. Es más, las llevaba escritas y se las pasó al alcalde. Hacia las dos de la tarde pidió disculpas ya que se tenía que ir a acompañar al hospital a su esposa que había sido intervenida quirúrgicamente hace dos semanas. En los preámbulos de la reunión le comentó a Constantino Mediavilla, cronista y editor de Madridiario, que le dolía algo el brazo, pero lo achacó a un esfuerzo que había hecho el día anterior. Dos minutos después de irse, entró el fotógrafo del Ayuntamiento para hacer la foto oficial de la reunión. El asiento de Ángel estaba vacío. Como nuestro corazón y la ciudad de Madrid al tener noticia de su fallecimiento.

Pedro Montoliú

Cronista de la Villa de Madrid