La ecoansiendad o ansiedad por el futuro turbio que nos plantea el cambio climático, está en el inconsciente colectivo de los empleados, si el miedo a la pandemia lo combatimos y tendremos que seguir combatiéndolo, con la moderación social y con dietas de confinamiento ¿Cómo podemos combatir la ansiedad por el cambio climático? Claramente, depende de nosotros en nuestro presupuestos de consumo, en nuestras opciones de elección políticas, pero ante todo en la concienciación social de la posibilidad de revertir esta situación, todos con todos para todos. Pero estas soluciones de solidaridad intergeneracional son muy pocos operativas y por eso debemos ir implementando una nueva motivación hacia la sostenibilidad para atraer a los empleados. La apuesta clara y concisa de la empresa hacia el cambio climático como atracción del talento es una visión amplia del panorama laboral. Una buena estrategia es que el talento se posicione en una actitud de desenganche laboral de aquellas empresas que no apuestan por combatir el cambio climático. Hacer y poner en positivo la ecoansiedad como una actitud combativa en nuestro consumo y en el propio trabajo.
El desenganche laboral es una actitud de cambio muy potente para las empresas que operen con alto nivel de incidencia ambiental. El talento necesita trabajar en empresas que apoyen el cambio en sus políticas sobre el entorno y luchen activamente contra el cambio climático. ¿Qué quieren los empleados de sus empresas para producir un enganche emocional medioambiental?
Esta nueva visión de la empresa sostenible con procesos de negocios donde la sostenibilidad sea una variable explicativa, con órganos internos, directivos sostenibles y una visión del empleado sostenible va a ser un elemento básico en el employer branding actual. El talento querrá trabajar en una empresa que luche por su nivel de excelencia en la sostenibilidad y se explique socialmente por sus procesos, productos y servicios sostenibles.
La ansiedad por el cambio climático no deja de ser el miedo atávico del fin del mundo, en ese sentido, debemos pensar que el talento está muy preocupado por comprometerse con empresas que no luchen contra ese panorama. Una forma de expresar esta ecoansiedad será el desenganche laboral (y fundamental la falta de compromiso de los empleados) en las empresas que dirijan esfuerzos simplemente al beneficio cortoplacista del dinero; en cambio, existirá una tendencia de enganche laboral de aquellas empresas que sinceramente se planteen la encrucijada de la sostenibilidad. Ser sostenible implica querer trabajar en empresas de enorme calado en la lucha contra el cambio climático. Más allá de la solidaridad intergeneracional habrá que trabajar el concepto de responsabilidad planetaria y no estamos en un futuro sino en una rabiante actualidad. Todo tenemos que pensar en ser “protagonista” de esta lucha y no unos simples comparsas con una responsabilidad diluida en la sociedad. Además de tu acción individual sostenible debemos influir en trabajar en empresas con un propósito modulado por la sostenibilidad. En este capitalismo de vigilancia donde es tan importante la economía del dato, digamos y expresemos claramente el siguiente mensaje. ¿Mamá, quiero ser un empleado sostenible?