El 22 de diciembre es, sin duda, uno de los días más esperados del año para muchos. El pistoletazo de salida a las fiestas navideñas llega en forma de los tradicionales cánticos de los niños de San Ildefonso con motivo del sorteo de la Lotería de Navidad. Cada año, miles de familias se reúnen en sus hogares con la mente puesta en que su décimo se convierta en uno de los agraciados con el primer premio.
Durante las semanas previas al sorteo, las calles de la capital presentan la ya habitual imagen de largas colas a las puertas de las administraciones para obtener el décimo ganador. El sueño de los que buscan la suerte se junta, a su vez, con aquellos que quieren repartirla. Es el caso de Paloma de Marco, la lotera de la Administración Nº10 de Madrid, una de las pioneras en la ciudad. Un año más, desde su administración continuarán persiguiendo el deseo de repartir felicidad y premios al mayor número de personas posibles. Sin embargo, a partir de la próxima semana lo harán desde la calle Tetuán 22, a 80 metros de su tradicional local ubicado en plena Plaza de la Puerta del Sol.
La subida del IPC un 35,2%, el aumento de los gastos y los desorbitados precios de los alquileres de los locales en el centro de Madrid, son algunas de las causas por las que Paloma ha tenido que continuar su actividad en un nuevo local. "Para mí es una pena dejar ese local, pero con el IPC a cantidades tan altas es inviable continuar en Sol", señala la dueña de esta administración. Además, las administraciones de Madrid han tenido que hacer frente a otros obstáculos como son la subida del precio de la luz y de los seguros y la congelación de las comisiones. El pasado mes de junio, la Agrupación Nacional de Asociaciones de Loterías (ANAPAL) ya hizo eco de la necesidad de una subida de dichas comisiones. Una petición que sin embargo, hasta el momento, no ha tenido respuesta. "Si se hubieran subido las comisiones, yo seguiría en la Puerta del Sol", apunta Paloma.