Juan Luis Jaén | Miércoles 27 de diciembre de 2006
Vender pañuelos de papel o limpiar los cristales en los semáforos para ganar unas monedas ya es agua pasada. La nueva moda es mucho más artística. Mimos y malabaristas aprovechan los largos semáforos en rojo de algunas calles perpendiculares al Paseo de La Castellana, como José Abascal, para ofrecer unos minutos de espectáculo a los sufridos conductores y pedir una propina por el entretenimiento.
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