Me temo que va a ir en aumento la preocupación que muchos teníamos antes de las elecciones regionales. Solo la fuerza de la unidad en lo importante podrá parar el tsunami privatizador y el nuevo ataque a lo público.
La educación y la sanidad en Madrid llevan ya mucho tiempo en el punto de mira de los Gobiernos de la derecha, por lo que la labor del sindicalismo de clase ha sido imprescindible para detener multitud de agresiones ultraliberales. Pero no es sólo sanidad y educación, es necesario empleo público porque sin empleo público no son factibles los servicios públicos. Público es el transporte, público es dotar al SEPE de personas que puedan atender a sus conciudadanos, pública es la agencia tributaria con necesidad de inspectores que persigan a quienes defraudan, público es “Correos”, que es quien ha terminado facilitando el voto a distancia a de miles de personas…
Continuando por el principio, en sanidad, el Plan de Atención Primaria que avanzó el Servicio Madrileño de Salud en la última reunión con los sindicatos de la Mesa Sectorial es un plan para recortar, privatizar y subcontratar servicios correspondientes a la primera línea de la atención sanitaria. El aumento de plantilla que propone es escaso y supone una cuarta parte de las necesidades reales. Los nuevos 1.200 contratos que promete el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso reducirán en 5 años en casi 2.000 profesionales las actuales e infradotadas plantillas de la Primaria en Madrid, según los datos de las Memorias del SERMAS.
En educación, Madrid es la región que menos invierte, un 2,26% del PIB según el último dato, frente al 4,21% del conjunto del Estado, siendo también la autonomía con menor gasto por alumno o alumna. Tal como denunciaba recientemente la Federación Regional de Enseñanza de CCOO de Madrid, se está incumpliendo la normativa de la Ley Orgánica de Educación que insta a tomar medidas para homologar la inversión educativa a la de los países de la OCDE. Lo más sangrante es que la inversión educativa se redujo un 18% mientras la riqueza de la comunidad crecía un 16%.
Tal como vengo denunciando, los recortes educativos se producen sobre todo en la enseñanza pública mientras se incrementa la inversión en el sector educativo privado, convirtiendo el derecho a la educación en un negocio. Y para que se pueda llevar a cabo la inversión educativa que necesita Madrid hace falta una fiscalidad equitativa. Es decir, acabar con la trampa de las bajadas de impuestos en la región, de las que se benefician las rentas más altas. Pero también se necesita una voluntad política que en esta región se augura inexistente.
Si en sanidad hablamos de una reducción de 2.000 profesionales en cinco años, en educación son necesarios los docentes contratados en la pandemia, por no hablar de que se necesita finalizar los centros en obras y acabar con los centros gueto. Además, hace falta que el próximo curso se mantenga la bajada de ratios que se estableció con la pandemia, así como la recuperación de la educación en la atención a la diversidad, para lo que harían falta 1.500 profesionales más.
Los servicios públicos son la vertebración de una sociedad y fundamentales en la lucha contra la desigualdad. Aquellas personas con menos posibilidades de obtener servicios en el mercado privado son las que más necesidad tienen de los servicios públicos. Es un elemento de equidad y cohesión social fundamental, quizá el problema es la falta de pedagogía a la hora de trasladarlo a una sociedad que padece los tiempos convulsos de múltiples transiciones aderezadas con una pandemia.
Y si una administración es, debe ser cercana a su vecindad, esa es el Ayuntamiento. Hace unas semanas, el Consistorio de la capital presentaba el nuevo contrato de Conservación, mantenimiento y limpieza de las zonas verdes y arbolado viario de Madrid. Dicho contrato entrará en vigor el próximo 1 de agosto y será el que marque las condiciones y requisitos que las empresas a las que se les adjudiquen estos contratos, que habrán de cumplir durante sus cuatro años de duración. Pues bien, según las condiciones marcadas en el contrato, el Ayuntamiento exigirá a las empresas adjudicatarias un número mínimo de personal, en concreto 2.132 personas, mientras que en la actualidad solo trabajan 200 personas en la plantilla del Ayuntamiento dedicada a zonas verdes y arbolado viario. A esto hay que añadir que la media de edad de la escasa plantilla municipal sobrepasa los 55 años. Es decir, el Consistorio está licitando este servicio con un importante gasto para las arcas públicas, mientras la plantilla municipal se ve reducida año a año. El Ayuntamiento no está apostando por el empleo fijo sino por la externalización.
Y la externalización trae como consecuencia que 450 personas del sector de industria puedan ser despedidas del Ayuntamiento de Madrid, ante la posibilidad de que no quiera incluir la subrogación, en los nuevos contratos de licitación de la UTE Luz Madrid, que actualmente llevan el mantenimiento del Alumbrado Público, Túneles, Tráfico, Monumentos, Fuentes y Galerías, además de los diversos centros de control de cámaras, túneles y galerías.
Pero la relevancia del empleo público regional también va dirigida al empleo público estatal. Hemos vivido las dificultades que ha supuesto tener un servicio de empleo raquítico, en su día enflaquecido por las políticas de Mariano Rajoy. El transporte en Madrid es un sector fundamental por las características de la región. Por ello, desde las Comisiones Obreras insistimos en que las Cercanías de Madrid necesitan al menos 2.000 nuevos trabajadores y trabajadoras, puesto que la solución a las incidencias y a la situación actual no deja de ser un binomio de inversión y mantenimiento. El sindicato ha dado la bienvenida a las necesarias inversiones económicas para la red de cercanías, y estará vigilante con su cumplimiento, aunque sin mano de obra aparejada a un empleo de calidad y con preparación suficiente, difícilmente volveremos a alcanzar el grado de calidad del servicio que demanda la ciudadanía.
Se hace perentorio, dada la pérdida de empleo en Renfe y Adif en la última década, un plan de empleo específico para la red de Cercanías de Madrid, que contemple durante los próximos años ingresos de personal muy por encima de la tasa de reposición, lo que conllevaría la recuperación del empleo perdido durante los últimos años.
La Comunidad de Madrid volverá a ser abanderada en desvertebrar la sociedad en toda España. El sindicalismo de clase, pero también las izquierdas tienen que defender lo conquistado y recuperar lo arrebatado, pero además tenemos que utilizar la pedagogía y explicar que el maltrato padecido por las plantillas públicas repercute directamente en la calidad de los servicios. La Gran Recesión fue una excusa de las políticas neoliberales, a la pandemia debe seguirla un plan de rescate de las personas que se han quedado atrás y una reconstrucción que nos coloque en un camino de superación de la desigualdad, y de la depredación de la naturaleza, en un camino del empleo decente y la cohesión social.