Últimamente me pregunto qué nos pasa como sociedad. No reconozco nuestro país, ni a mis vecinos... desde luego viéndonos con la tan, actual, necesaria mascarilla doy fe que estamos ciegos, sordos y, definitivamente, mudos. Un pueblo anestesiado, mal informado, incluso me pregunto si ciertamente idiotizado en una triste coyuntura cultural donde la verdad no importa, curiosamente carece de valor, en contraposición con la inmediatez.
Ya son un par de años en los que vivo con inseguridades y miedos a la herencia que vamos a dejar a nuestros hijos e hijas. No hay conversación, ni tertulia en la que participe que el pronóstico de futuro sea: “nos convertimos en la actual Venezuela”. Desde luego estamos cosechando y dibujando unos patrones idénticos de cuantos males tuvieron países como Argentina, Bolivia, Rep. Dominicana, Venezuela... da pena y pánico hablar con ciudadanos de los citados países que fueron expropiados, expoliados y que relatan; “esto yo ya lo viví y vamos por el mismo camino”.
Hace unos pocos días, una nueva patada antisistema de nuestros actuales gobernantes a otra institución más, en esta ocasión, la propiedad privada... y aquí, no pasa nada, ni nadie se escandaliza, ni se moviliza, ni se pone el grito en el cielo. Vivimos los titulares de cómo un gobierno socialista mallorquín expropia viviendas y lo único que nos preocupa es seguir cobrando un ERTE y a su vez tener trabajo no declarado; el partido de fútbol de la “Champion”; o si en la “isla” hay una nueva infidelidad más.
“¿Perdón por el exabrupto, pero “qué m.... nos pasa?” Estamos enfermos como sociedad, estamos aletargados. ¿Dónde están las movilizaciones de políticos y ciudadanos para la defensa de todas las instituciones que vienen siendo agredidas cada día?, ¿dónde? Me produce indignación, rabia, pero no podemos seguir parados, no podemos seguir dormidos a la espera del actual mantra… la futura vacuna. Por encima de eso, hemos de seguir preservando nuestras instituciones, nuestros derechos y los valores que tanto sudor han costado construir en nuestro país.
Causa sonrojo en indignación ver el ataque continuo de la banda podemita contra la propiedad privada y en pro de una nacionalización de la banca. Estamos comprando la idea de los “grandes tenedores” cuando el mismo Pablo Iglesias habla, incluso, de propietarios de 5 viviendas. Quizás, al mismo Vicepresidente del Gobierno, habría que preguntar si el concepto de gran tenedor, dado a luz desde las filas moradas, está en la cantidad o en la calidad…, porque muy probablemente mis 5 viviendas del entorno de los cien mil euros (fruto de 26 años de trabajo y ahorro incansable para dejar un patrimonio a mis hijas) ni equivale a su, tan popular, casa en Galapagar. Habría que preguntarle al ilustre, si alguien del Gobierno va a tener los, perdón, cojones de expropiarnos de nuestras propiedades fruto de herencias, ahorro, trabajo, inversión o cualquiera otra causa. En serio, ¿vamos a tener que justificar que hacemos con nuestros bienes?, en serio, ¿corre peligro a quien haya elegido el ladrillo como plan de inversión o ahorro? Por parte del Estado será un atentado, un atraco subvencionado por el partido socialista y por podemos contra los ciudadanos, contra el pueblo, que contrariedad…
Es momento de decir basta, momento de movilizarse, momento de elevar nuestras voces contra estas políticas que dañan cada semana todo el orden constituido en décadas. A ver si ya nos dejamos los complejitos del pasado de esta “Españita” nuestra y nos “ponemos las pilas”. No puede ser que no tenga repercusión las medidas tomadas por la socialista Francina Armengol en Baleares, hemos de darnos cuenta que es una medida piloto para próximas aplicaciones en otras comunidades. Un experimento viendo qué repercusión tiene este nuevo pisotón al sistema, donde si asistimos impávidos a la medida, tendrán luz verde para aplicarse a otras comunidades gobernadas por el social-comunismo instaurado de nuestro país.
La gravedad de la medida afecta actualmente a fondos de inversión, a la banca, pero próximamente a ti, sí, sí, a usted que esta leyendo el presente artículo, incluso aunque carezca de propiedades. Cuando vamos a comprender que nuestra actual economía es circular y global, que estos patrones “chavistas” lo único que consiguen es poner a España como un país complicado en las inversiones y, por tanto, nada atractivo para invertir en él. Cómo no entender que esas dinámicas comunistas hacen que no se apueste por un país que dependemos -en gran medida-, como bien hemos visto este último año, del turismo, de la inversión extranjera, del sol y del ladrillo… quién no entiende que usted señor camarero que sin seguridad en el patrimonio no hay complejo residencial de playa, que sin el complejo, el turista no llega, que si él no llega, no se toma su desayuno ingles con “ketchup” en el “chiringuito” y que si la terraza frente al mar no se llena, quizás usted no sea rentable para el sufrido autónomo que ha de contratarle en la explotación del bar junto a la orilla del Mediterráneo… Cuidado, esta es la realidad y de seguir pasmados, aletargados y, próximamente, expropiados ya veremos que bien nos sigue yendo.