Los arreglos son cada vez más caros en comparación con la adquisición de uno nuevo, por no hablar de que bienes como móviles se quedan obsoletos muy pronto, sin actualizaciones de software, por ejemplo. Para luchar contra este fenómeno, surgió el movimiento alargascencia, con el objetivo de evitar la obsolescencia programada y alargar así la vida útil de los productos.
Este término ha vuelto a resonar con fuerza debido a la reciente aprobación por parte del Parlamento Europeo del “derecho a reparar”. A falta de que la Comisión Europea redacte el marco normativo que obligue a especificar en el etiquetado la reparabilidad de los productos, el sí del Parlamento implica un paso más hacia el fin de la obsolescencia prematura de los productos.
El derecho a reparar no solo nos protege como consumidores, sino que es un avance para lograr que el de la tecnología digital sea un mercado sostenible y respetuoso con el medio ambiente.
La nueva normativa europea obligará a los fabricantes a indicar el grado de reparabilidad del producto para que el consumidor pueda disponer de esa información antes de realizar la compra. Además, también deberá indicar la vida útil estimada del dispositivo.
Cuando acudes a empresas de reparación de ordenadores en Madrid, sobre todo si tu dispositivo tiene ya unos años, es fácil que la respuesta sea que ya no hay piezas o que hay que cambiar la mayor parte del hardware interno para que pueda funcionar. Ante esta situación, más cara y en muchas ocasiones insuficiente, muchos consumidores optan por comprar un nuevo producto, esperando que sea más duradero que la reparación.
Estas dinámicas nos llevan a un círculo de usar y tirar que se replica en móviles y tabletas, pero también con lavadoras, frigoríficos y hornos. El resultado es una sociedad de consumo rápido con desechos electrónicos difíciles de gestionar, y todo un reto en materia medioambiental.
Invertir en el mantenimiento informático de los dispositivos y hacer una compra responsable son algunas de las medidas que, como consumidores, podemos tomar para reducir el impacto medioambiental de los productos electrónicos. En estos casos, las tradicionales tiendas de reparación son los mejores aliados para lograr estos pequeños objetivos, ya que nos ayudarán a reparar, pero también nos podrán aconsejar sobre las mejores opciones en nuestras compras.
Al igual que los usuarios particulares, las empresas también sufren las consecuencias de la obsolescencia programada. Con una inversión en tecnología cada vez mayor, las renovaciones requieren de un desembolso económico que no todas pueden asumir.
Contar con empresas especializadas como Vic Micro, con una larga trayectoria en los servicios electrónicos y cuya calidad ha sido reconocida por sus clientes, es una apuesta por la sostenibilidad medioambiental y la reutilización de los productos informáticos. Estas empresas también ofrecen servicio técnico informático para empresas, con el objetivo de alargar la vida de sus productos.
Con la nueva normativa prevista por la Unión Europea, cada vez será más sencillo alargar la vida de los dispositivos, a la par que como consumidores podremos tomar decisiones informadas y saber, antes de comprar, las posibilidades de reparación y recambio de piezas que tendrán los productos.