Opinión

Recetas de la sociedad civil

Luis Pacheco | Viernes 09 de octubre de 2020

La llegada del COVID-19 en el mes de marzo nos obligó a confinarnos y a transformar nuestras vidas. Adquirimos con rapidez la destreza en los contactos digitales y los representantes públicos tuvimos que adaptarnos para seguir cumpliendo nuestra función: la de escuchar a la sociedad civil para proponer nuevas soluciones a sus problemas.

Ante este escenario comencé a entablar diálogos a través de la aplicación Instagram con representantes de sectores que conozco hace mucho tiempo y a los que la falta de actividad comenzaba a crear verdaderos problemas económicos, empresariales y familiares. Porque conviene no olvidar que más del 90% de las empresas de nuestro país son autónomos o pequeñas empresas de base familiar.

Mi buen amigo Juan Pozuelo, cocinero y presentador, me propuso el primer contacto por videochat para analizar el cierre total del sector de la restauración. A este le siguieron la periodista gastronómica Concha Crespo, la también cocinera Teresa Gutiérrez (Azafrán), Laura Gómez desde La Cruzada o el chef Mario Sandoval, todos ellos afectados por las nuevas regulaciones y por los problemas de espacio en las terrazas y locales.

A mediados de mayo, seguíamos confinados en casa. Solo el comercio esencial podría abrir y lo hacía con limitaciones. Amplié el abanico de sectores e invitados y pude hablar con Paco Cecilio, propietario de tiendas de moda que sufría como tantos la caída de ingresos, el cierre de locales y los elevados alquileres. Nelson Amaro me recordó, por su parte, que los fisioterapeutas no son solo ayudantes deportivos, sino especialistas necesarios en el cuidado del cuerpo, la recuperación de lesiones y el bienestar de personas mayores, con discapacidad o con dificultades de movilidad. Julia Guillo aportó su visión de los retos que asumía el sector profesional de la limpieza. Pepe Rodríguez, alma mater de El Bohío y mediático juez del programa Masterchef, puso el acento en las demandas de la restauración, pero también en su conocido potencial económico y de atracción de turismo.

Seguí conversando con el padre Ángel, que me describió el problema de atender las colas de los comedores sociales que gestiona y que se vieron desbordados. Miguel Garrido, presidente de la patronal madrileña CEIM, y Lorenzo Amor, presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos, insistieron en la necesidad de que el Gobierno liberal de Madrid continuase impulsando la actividad económica y de que el Gobierno central ampliase los ERTE para combatir el paro, medida que Ciudadanos llevó al Congreso de los Diputados con éxito.

Mantuve charlas de gran repercusión con los periodistas José Ribagorda o el veterano Carlos Herrera para corroborar la necesidad de transparencia en las decisiones políticas. Nuestra oro olímpico Ruth Beitia puso voz a las demandas de los deportistas profesionales, pero también a las del deporte base. Agricultores de Murcia, La Rioja o Navarra, pescadores y conserveros gallegos, sumilleres, bodegueros, productores de aceite y también mis compañeros diputados y concejales de Cs aportaron su visión sobre la situación de los mercados productores, el Turismo o las alternativas de empleo y futuro para nuestros jóvenes.

Pero lo más interesante de estas conversaciones fue comprobar que la inmensa mayoría de los entrevistados coincidían en las demandas y en las soluciones para superar esta terrible crisis.

A su entender, la primera condición para que Madrid y España salgan de esta es que todos rememos en la misma dirección. Su segunda petición fue dejar de lado los dogmas partidistas y la polarización para centrarnos en colaborar, porque todos entendemos que la división cuesta vidas, mientras que la unidad ayuda a salvarlas.

El tercer requisito que los entrevistados reclamaban es que los políticos seamos pragmáticos y vayamos directamente a los problemas de la ciudadanía. La cuarta solución prácticamente unánime es que aprovechemos las ayudas de la Unión Europea para iniciar las reformas que nuestro país tanto ha esperado y que tengamos unos presupuestos serios y moderados que contribuyan a la reconstrucción. La sociedad civil ve prioritarias, por último, una apuesta real por la ciencia y la innovación, el refuerzo de los servicios públicos y una mejor formación de los trabajadores que nos ayude a superar lo que está por venir.

Como verán, estas no son peticiones dogmáticas ni radicales, sino de puro sentido común. Las recetas de la sociedad civil siempre son así, centradas y con juicio, lejos de los aspavientos y la crispación que algunos intentan imponernos. Por eso, desde Ciudadanos seguiremos recorriendo el camino de la escucha, el diálogo y el acuerdo. Solo así, unidos, saldremos adelante y conseguiremos que Madrid vuelva a ser lo que era.

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