Es un hecho: los principales índices bursátiles mundiales se han visto irremediablemente afectados por la crisis ocasionada por el COVID. Evidentemente, la bolsa de España no se libra de este desplome. Lo cierto es que no es nada difícil suponer que desgraciadamente no se van a alcanzar ni de lejos los más de 30.000 millones de euros pagados en dividendos que se lograron en el 2019.
Hasta este momento, la bolsa española se ha caracterizado por tener una rentabilidad por dividendo por encima del 4%; sin embargo, se prevé que los dividendos de este año van a experimentar un hundimiento histórico a causa de este tiempo de pandemia.
Pese a todos estos problemas que afectan a la bolsa, los especialistas se muestran bastante optimistas con respecto a una posible subida de la bolsa en 2021. Lo cierto es que hay fundadas razones para eso, pues, entre otras cosas, la deuda a nivel mundial es demasiado alta como para que los bancos centrales lleguen a permitir que los tipos de interés suban.
Asimismo, el apoyo fiscal de los gobiernos de todo el mundo en este tiempo de crisis representa el 12% del producto interior bruto global, algo que, por otra parte, disparará la emisión de deuda pública de estos.
Esto también provocará que los bancos centrales se sientan obligados a continuar con las actuales políticas monetarias expansivas, así como a mantener los intereses a un bajo nivel para que tanto el sector público como el privado puedan mantener esos altos niveles de endeudamiento. Esto se traducirá en una mayor liquidez y en una subida de la bolsa.
Aunque las expectativas para el cierre de este año son bastante desalentadoras, no hay que dejarse vencer por el pesimismo, pues ha habido situaciones iguales o peores en las que se han podido restablecer los valores anteriores a una crisis, y las previsiones para el 2021 son bastantes buenas. Solo queda esperar que todo se recupere en el menor periodo de tiempo posible.
No obstante, las tremendas inyecciones de liquidez del mercado pueden hacer que otros instrumentos acaben por subir más que la bolsa. Esto es algo que suele ocurrir en las grandes expansiones monetarias de las administraciones públicas.
Activos que pueden tener un buen futuro con una llegada de cada vez más capital inversor pueden ser el oro, la plata, y otras materias primas como el platino, paladio, níquel, etcétera. Incluso las materias primas agrícolas podrían experimentar un mercado potente pues llevan bastantes años deprimidas, aunque este es un tema más a tener en cuenta para periodos de más de un año; y posiblemente estos efectos se podrían alargar durante los años siguientes, hasta bien entrada la mitad de la década o más.
En este sentido, acciones del IBEX 35 que se podrían beneficiar en el largo plazo podrían ser las relacionadas con las materias primas, metales, y no olvidar las relacionadas con las energías renovables.