Aunque el transporte y distribución de mercancías no ha parado totalmente su actividad durante el período de confinamiento, una parte importante de la misma, como es la relacionada con la industria no sanitaria ni alimenticia, ha dejado de funcionar y se han puesto de relieve los diversos problemas que sufre el sector. El Think Tank Movilidad de la Fundación Corell ha realizado un análisis sectorial sobre la situación de este sector y las dificultades derivadas de la crisis sanitaria y sugiere que se trabaje cuanto antes para paliar las consecuencias de la crisis.
En España, el transporte y distribución por carretera emplea directamente a 900.000 personas y supone y un 5,2% del PIB.
El transporte acomete un reinicio pausado de su trabajo, con importantes debilidades y problemas que se han puesto de manifiesto durante el periodo, a partir del cual, se le consideró “actividad esencial”.
El tamaño medio de las empresas que operan en este sector es de tres vehículos y poco más de cinco empleados. Una parte importante adolece de debilidad financiera y trabaja con márgenes muy estrechos, incluso en situaciones de bonanza económica.
En el nuevo escenario del transporte, tanto a nivel nacional, como europeo deben tenerse en cuenta diversos factores que inciden directamente en el sector y su actividad.
-El aspecto sanitario: La seguridad de las personas que intervienen en el transporte es prioritaria. Deben disponer de los EPI necesarios, que garanticen su salud, así como eliminar prácticas operativas que incrementan de forma exponencial el riesgo de expansión de la pandemia, especialmente en el caso de los conductores que participan en la carga y descarga, el intercambio de embalajes y paletas.
-El aspecto operativo: Se ha visto que las limitaciones y rigideces en la Reglamentación de horarios de actividad (conducción, otros trabajos, descansos, etc.) merman la salud de los conductores y la eficiencia de la actividad. La flexibilidad permite organizar mejor los descansos sin “paradas obligatorias” en el camino. Por ello se flexibilizó el Reglamento. Los desequilibrios de tráfico han incrementado de forma sustancial los recorridos de retorno sin carga de las flotas, con la consiguiente entrada en pérdidas de la actividad.
Los desequilibrios de tráfico han incrementado de forma sustancial los recorridos de retorno sin carga de las flotas, con la consiguiente entrada en pérdidas de la actividad.
-La situación de las infraestructuras: El cierre de las infraestructuras de hostelería a pie de carretera ha puesto en evidencia la falta de “áreas de descanso”, específicamente dedicadas a atender al transporte profesional.
-El aspecto normativo: Cuando todavía no se ha clarificado la problemática laboral de determinadas actividades de la denominada “última milla”, surgen iniciativas como consecuencia del incremento del comercio online, de operadores que, aprovechando vacíos legales o en contra incluso de normas existentes, efectúan tareas que no les corresponden, con graves perjuicios para los operadores autorizados.
El cambio en los hábitos de consumo ha producido un incremento en la distribución “puerta a puerta”. Este cambio ha llegado para quedarse y hace necesario adecuar normativas e infraestructuras municipales al mismo.
En previsión de la vuelta paulatina a la normalidad tras el estado de alarma, el Think Tank Movilidad de la Fundación Corell sugiere algunas propuestas sin olvidar que en la anterior crisis financiero-económica que sufrió el país, el sector del transporte por carretera perdió más de 40.000 empresas y 200.000 empleos, en el peor año, con un descenso del PIB de un 4,5%. En la crisis actual se estima dicho parámetro en un 9%.
Por ello, entienden que la Administración debería iniciar urgentemente trabajos con representantes cualificados del sector para actualizar, elaborar y emprender acciones normativas: