En este sentido, el consejero de transportes recordó que los paseos del Prado y Recoletos constituyen un "eje fundamental" de unión entre el norte y sur de Madrid. Para el responsable regional, los "impactos" que provocará la reducción de carriles "sin establecer medidas compensatorias" deben ser estudiados "con detenimiento".
Además, Lamela apuntó que el Eje Prado-Recoletos está declarado Bien de Interés Cultural, por lo que recordó que debe de emitirse un informe "vinculante" por parte de la Comunidad de Madrid antes de la aprobación definitiva del Plan Especial.
Por este motivo, explicó que desde diversas consejerías se ha solicitado información al Ayuntamiento sobre este proyecto, con el fin de estudiar aquellos aspectos "más problemáticos" de la actuación y que pueden ser "contraproducentes" para la movilidad y la conservación del legado cultural y artístico de la ciudad.
En opinión de Lamela, se trata de conjugar la movilidad de los madrileños y aquellos que acudan a la ciudad por diversos motivos, con la protección de "una de las zonas históricamente más consolidadas de Madrid, localizándose en él la mayor parte de la oferta cultural de la capital y alguna de las principales señas de identidad como la Fuente de Cibeles o el Museo del Prado".
"Hay que analizar detenidamente el impacto que el proyecto propuesto tenga para la movilidad de un eje tan esencial para la conexión norte-sur como es el Eje Prado-Recoletos y garantizar la misma, para lo cual no es descartable ninguna alternativa, incluida un túnel", concluyó Manuel Lamela.