Desde los primeros momentos en los que la amenaza de la COVID-19 fue perceptible, Iberdrola puso en marcha diversos mecanismos para contribuir a mitigar los efectos de esta pandemia. En este contexto, la compañía ha comenzado a distribuir más de la mitad de las 8.000 mantas que hará llegar en los próximos días a hospitales de campaña y residencias de ancianos.
El reparto de las primeras 5.500 mantas se está llevando a cabo de esta manera:
Este reparto de mantas se enmarca en el compromiso de Iberdrola de destinar, al menos, 25 millones de euros a la donación de equipamientos sanitarios en coordinación con las Administraciones Públicas.
En este sentido, se suma a una primera compra de material sanitario de primera necesidad anunciada el pasado lunes y valorada en 22,1 millones de euros, que se entregará a la Administración de nuestro país a mediados de abril y que incluye 450 equipos de respiración, 4,6 millones de mascarillas, 120.000 buzos de protección y 20.000 gafas de protección.
Cabe destacar, además, que Iberdrola ya trasladó a las Consejerías de Sanidad de las comunidades autónomas su programa de acción global contra el coronavirus COVID-19, que incluía un plan de atención especial a los servicios hospitalarios en España con el objetivo de asegurar el mantenimiento y calidad del suministro, así como el despliegue de nuevas instalaciones destinadas reforzar el servicio.
En total, el grupo ha implementado 107 medidas a nivel global durante esta crisis sanitaria, en la que más de un 90% de la plantilla de oficina se encuentra teletrabajando y en la que se ha reorganizado el trabajo de personal de exterior de las centrales y de las redes de transporte y distribución.
“Este plan integral nos está permitiendo garantizar la continuidad del suministro eléctrico al conjunto de la población, reforzando a la vez con medios humanos y técnicos aquellas infraestructuras de especial sensibilidad, como hospitales o centros de salud”, aseguró el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, durante la mencionada Junta General de Accionistas.
En resumen, la respuesta de Iberdrola a la crisis del coronavirus COVID-19 es “plenamente consecuente” con el modelo que lleva aplicando desde hace décadas, orientado a la creación de valor sostenible para accionistas, empleados y sociedad en general.