Pero no ha sido solo eso, ni ha sido solo el Banco Central Europeo dirigido por el ahora presidente saliente Mario Draghi. Aunque poco a poco otros bancos centrales han subido los tipos de interés, lo han hecho tan sólo de forma tímida. Además, a la política de tipo 0 o negativos se ha añadido otros planes de estímulo, como la compra masiva de deuda pública en los mercados secundarios de deuda. Con estas decisiones de política monetaria se ha inundado Europa de dinero, con el resultado de que el dinero vale menos. Todo para sostener al sistema financiero, por cuya estabilidad se temió en los peores años de la crisis económica.
Los bajos rendimientos de los depósitos bancarios
Esta política de intervención masiva ha generado una situación de bajísimos rendimientos de capital en los mercados, hasta el punto de que una gran parte de la deuda global emitida genera retornos negativos, de modo que el acreedor debe pagar al endeudado por dejarle ese dinero.
Para el común de los ciudadanos, esto va a empezarse a notar ahora, cuando las grandes entidades financieras empiecen a cobrar incluso por el mero mantenimiento de una cuenta corriente. Para ellas, mantener el dinero de sus clientes y ofrecerles servicios ya no sale demasiado rentable, porque el Banco Central Europeo apenas ofrece rentabilidad cuando ellas a su vez depositan ese dinero.
Para los inversores, el problema viene de más atrás y ha provocado que los rendimientos de renta fija sean los más bajos en 500 años. En este contexto, ¿qué puede hacer un inversor con su dinero? Una posibilidad es explorar inversiones alternativas, y entre las más interesantes, hoy vamos a hablarte del crowdfunding inmobiliario.
Como señalan en esta guía de inversión inmobiliaria, invertir en el sector inmobiliario sigue siendo una gran alternativa para la diversificación de una cartera de inversión. La razón es sencilla: en un contexto de tipos cero, cercanos a cero o negativos, el inmobiliario español sigue creciendo y ofreciendo buenas rentabilidades. Aunque hay expertos que estiman que está cerca de tocar su techo, se espera una estabilización progresiva, por lo que aún debería generar rendimientos a medio plazo.
Pues bien, entre los vehículos de inversión inmobiliaria ha surgido uno que toma su nombre y gran parte de su inspiración de los microcréditos. Se trata del crowdfunding inmobiliario: básicamente, es el préstamo de dinero, en muchos casos para proyectos puntuales y por cortos períodos de tiempo. A cambio, el inversor percibe una retribución prefijada de antemano.
Se trata, por tanto, de un producto muy cercano a la economía real y no tan expuesto a la volatilidad que puedan tener los mercados financieros tradicionales.
Estas características convierten al crowdfunding inmobiliario en un vehículo inversor muy apetecible para pequeños ahorradores, pues la baja barrera de entrada permite acceder con un capital modesto. Además, existen plataformas de financiación participativa transparentes, rigurosas y sencillas que hacen más sencillo realizar la inversión, y se trata de un sector regulado por la CNMV.
En cualquier caso, siempre hay que tener en cuenta que se trata de una inversión y que, como tal, está expuesta a un riesgo y puede generar beneficios o pérdidas. Por eso, los expertos y la propia ley que regula las inversiones alternativas (Ley 5/2015) limita la inversión de inversores no acreditados a 3.000 euros por proyecto y 10.000 euros en plataformas de financiación si no se posee un patrimonio financiero superior a 100.000 euros.
Todo esto convierte el crowdfunding inmobiliario (o crowdlending) en una opción más que interesante para diversificar la cartera de inversión de los pequeños ahorradores.