Opinión

El precio de la libertad es un comic

José Antonio Sánchez | Viernes 10 de enero de 2020

Asistimos estupefactos en el comienzo de este nuevo año a una serie de acontecimientos y noticias que parecen el guion de la nueva película de la saga Torrente o una nueva edición del Lazarillo de Tormes, que en lugar de Toledo, está ambientada en Madrid y tiene como protagonistas a personajes de comic como Mortadelo, Rompetechos o el Botones Sacarino.

Presenciamos una realidad en la que, como en los famosos tebeos de Francisco Ibáñez, la emoción, la impotencia y el fulgor de los acontecimientos se mezclan con una línea de disparates que llegan a parecer incluso divertidos, como si estuviéramos leyendo una de las diabluras en la que Mortadelo se ha vuelto a disfrazar, esta vez con camuflaje de “ultra” para poner de nuevo en aprietos a su fiel amigo Filemón. Sin embargo, a diferencia de los comics de Ibáñez, donde la famosa TIA defiende la legalidad, deteniendo y castigando a quien se salta la Ley, en la realidad que vivimos hoy ocurre justo lo contrario.

La Ley es el precio de la libertad y la libertad es el premio de la ley, porque estas normas básicas que nos damos entre todos llamadas Leyes, son para proteger nuestros derechos, nuestra libertad, nuestras propiedades y nuestra vida. Cuando alguien no cumple esas normas básicas, no puede ocurrir que se mire para otro lado, como estamos viendo con el inhabilitado Torra.

Tampoco puede ocurrir en una democracia, como hemos visto en otra de las viñetas satíricas estos días, que representantes de ciudadanos voten, simplemente, para quitar derechos a los que no piensan como ellos, como hacen a los que “les importa un comino la gobernabilidad de España”. El nacionalismo pretende ahora, con ayuda de Mortadelo infiltrado de ultra en sus filas, convertir el delito en su fuente de derecho y de poder.

Los que presumimos de que las políticas liberales son las que más prosperidad han traído allí donde se han implantado, sabemos también que no hay un solo país del mundo en el que las políticas socialcomunistas hayan triunfado.

Ahora en España nos enfrentamos a algo distinto, que es una mezcla de socialcomunismo con gotas de nacionalismo, es decir, los que nunca se han sentido orgullosos de pertenecer a España con los partidos que nacieron con el único propósito de destruir esa misma Nación y quemar su bandera. Por tanto, no sólo nos enfrentamos a lo peor del modelo cubano o venezolano –allí pasan hambre y miseria, pero se sienten orgullosos de su patria– sino que hay que añadir a los que quieren destruir a su patria.

Decía Adriana Lastra el 20 de abril de 2016 lo de “Podemos es un Fraude. Es Estalinismo 2.0 que purga a los que disienten”, imagina amigo lector la purga que estarán planeando a los que disienten entre los de Podemos, los de Bildu, los CDR, Torra y Rufián, pero debemos estar tranquilos, nótese mi tono irónico, porque como en los mejores tebeos de Ibáñez, tenemos a Mortadelo infiltrado. 😉

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