Opinión

Madrid necesita una FP Dual consensuada

Sara Gutiérrez | Jueves 19 de diciembre de 2019

La FP dual ha sido un modelo implantado en la Comunidad de Madrid sin consenso con los agentes sociales, ni diálogo con la comunidad educativa, a diferencia de otras experiencias que han tenido éxito en otras regiones y países.

La fortaleza de la FP dual radica en ser una formación en corresponsabilidad entre los centros formativos y las empresas y, si bien los ciclos formativos ofertados en modalidad no dual ya ejercen una formación en el ámbito laboral a través de la Formación en Centros de Trabajo (FCT), ésta se desarrolla con una menor exigencia a las empresas en cuanto a su nivel de implicación y menor desarrollo temporal.

La apuesta de las distintas administraciones por un modelo dual inspirado fundamentalmente en el alemán pretende, entre otros, los siguientes objetivos fundamentales: mejora de la inserción laboral de los jóvenes, una formación más adaptada a las necesidades del mercado laboral, mejorar la motivación de los alumnos, reducir el abandono escolar, aumentar el número de personas que puedan cualificarse y, por último, pero no menos importante, facilitar la actualización del profesorado.

Desde UGT se ha pedido reiteradamente a la Administración madrileña negociación, diálogo y evaluación del alcance de los objetivos previstos para la FP Dual, así como las consecuencias y resultados de su implantación.

Sin embargo, no hemos obtenido respuesta, más allá de estadísticas de inserción laboral y sin una valoración de otros aspectos esenciales.

Por ello, UGT Madrid ha realizado, gracias a la Mesa de Diálogo Social y a través de una consultoría externa, una investigación para analizar cualitativamente esta modalidad de enseñanza.

Los resultados son contundentes y corroboran los motivos por los que desde UGT venimos denunciando desde hace años la manera en la que se ha implantado la FP dual nuestra región.

El modelo no garantiza la calidad formativa, ni la equidad, ni el posible uso fraudulento por parte algunas empresas de alumnos como mano de obra precaria.

La FP dual, en muchos casos impuesta, ha sido vista por los propios docentes como una medida de recorte (al requerir, tal y como está diseñada, un menor número de docentes por ciclo formativo) y como un condicionante que afecta de forma negativa a la calidad de estas enseñanzas docentes manifiestan un deterioro de sus condiciones laborales y sobrecarga de trabajo, lo que repercute en su desmotivación.

La formación se desarrolla durante dos cursos, transcurriendo el primero en el centro educativo y el segundo íntegramente en las empresas colaboradoras.

Esta configuración temporal tiene como consecuencia una excesiva concentración de formación teórica durante el primer curso y poco margen para darle una orientación más práctica y/o pedagógica durante el mismo.

Además repercute en que muchos conceptos se aborden superficialmente, sin asentarse ni madurarse y una pérdida de la polivalencia de los títulos. En consecuencia, este modelo es totalmente inadecuado para alumnos vulnerables o con necesidades especiales, ya que, según la opinión de los propios alumnos, les resulta muy exigente, y en muchos casos repercute en un elevado nivel de abandono de estos ciclos. En este aspecto hay un gran consenso en las opiniones de los docentes y alumnos encuestados.

Un aspecto que requiere análisis es por qué la tasa de contratación de los alumnos en la empresa donde realizan la formación práctica o “tasa de retención” (“La implantación de la FP dual en España: La experiencia de Madrid” S. Bentolila, M. Jansen. FEDEA) es muy baja, al menos en el caso de la Comunidad de Madrid y en comparación de lo que ocurre en Alemania u otros países que han desarrollado esta modalidad.

Otra cuestión importante es que en general hay una escasa cultura formativa en las empresas y muchas carecen de recursos para formar a los alumnos. En bastantes ocasiones no se entiende la diferencia entre lo que es un alumno “en prácticas” o un alumno “en formación” al que se debe formar en la parte del currículo comprometido con el centro educativo, y del que, según el punto de vista de los docentes, existen pocas garantías y posibilidad de control acerca de en qué manera se está desarrollando en las empresas.

En este sentido se debería exigir una formación pedagógica específica a los tutores en las empresas, cosa que no se está haciendo.

En las entrevistas a representantes de las empresas y docentes se reconoce la posibilidad de un mal uso de la formación práctica por parte de algunas empresas y utilizar a alumnos como “mano de obra barata” de forma fraudulenta. El sistema tal y como está planteado lo permite y es difícil de controlar. En el informe se sugieren además medidas de mejora, para evitar las disfuncionalidades de la FP dual en Madrid.

Desde UGT pedimos diálogo con los agentes sociales y la comunidad educativa, y un cambio del modelo actualmente desarrollado en la Comunidad de Madrid, aprender de la experiencia de otras Comunidades Autónomas donde se ha implantado con más éxito y dotar de los recursos necesarios para evitar todas las situaciones indeseables que se han planteado.