Las primeras investigaciones apuntan a que los hechos ocurrieron poco antes de las 3.00 horas cuando un vecino de la localidad, extrañado por el hecho de que el bar permaneciera a abierto de madrugada, alertó a la Policía Municipal, cuyo agentes se personaron en el local.
Un vez en el lugar de los hechos, los municipales encontraron el cuerpo sin vida de Antonio G.P., vecino de Alcorcón y dueño del bar La Plaza, ubicado en la esquina entre las calles Cantarranas y Polvoranca, desde hacía año y medio.
Agentes del Cuerpo Nacional de Policía se han hecho cargo de la investigación para tratar de averiguar las circunstancias del suceso y si se produjo algún tipo de reyerta en el lugar de los hechos.Antonio, conserje de un garaje situado frente al bar, apuntó al atraco como causa del asesinato al opinar que no tenía "problemas para que lo mataran, ni tampoco es un bar que haya negocios de otra clase". "Me quede alelada porque no es un bar en el que había follones, era muy tranquilito", sentenció por su parte Pilar, otra vecina de la zona.
En este sentido, la vecina insistió en que "no se oía nada de drogas" en relación con el bar, a pesar de que en el barrio, tal y como lamentó Herminio, otro vecino, "había varios puntos de venta de droga". "Han conseguido cerrar alguno, pero no todos y aquí la seguridad brilla por su ausencia porque -los policías- sólo se dedican a poner multas, pero luego les llaman para cualquier problema y se escaquean si pueden", se quejó el vecino.
Asimismo, Herminio confirmó que el dueño, que regentaba el bar desde hace dos años junto a su mujer, "anteriormente ya tuvo un conato de atraco y algo se llevaron" los asaltantes. "Se conoce que ahora habrá opuesto resistencia" en esta ocasión, subrayó.
Pilar, por su parte, aclaró que, "a las tres de la mañana, llegó la policía municipal porque habían visto luz", los agentes entraron y "estaba el hombre muerto". "Ya estaría cerrando porque cerraba sobre la 1 y ahora en el invierno sobre las 12", aclaró.
Por último, Purificación, que habita justo en el piso de encima del bar y "no pudo dormir en toda la noche", confesó que, al escuchar los "gritos de la esposa", pensó que se trataba de "una pelea porque toda la noche hubo bulla".