Intentando ganar la batalla por el relato de lo sucedido, contó su versión: "Pronto advertí que el programa de gobierno era algo secundario para usted, señor Iglesias. Existe grandes coincidencias en el programa social, ecológico, feminista con el programa de Unidas Podemos. Nunca hubo problemas de programas que impidieran el acuerdo. El problema nunca fue el programa".
Y explicó cuál era la oferta socialista que rechazó este partido, ya después de que se filtrase todo en los medios: "La propuesta a Unidas Podemos partía de la creación de una vicepresidencia social. Junto a ello, la incorporación de Unidas Podemos al Ministerio de Sanidad, al Ministerio de Vivienda y Economía Social y al Ministerio de Igualdad. 4 carteras de alto contenido social. Una propuesta que, como saben, fue rechazada".
Además, Sánchez dio su versión de por qué no podía darle los ministerios que Podemos pedía al PSOE: este partido controlaría el 100% de los ingresos controlando Hacienda y apenas quedarían ministerios al PSOE con control de presupuesto, además de cuestionar su exigencia de querer el Ministerio de Trabajo. "No se puede poner la Hacienda pública en manos de alguien que nunca ha gestionado un presupuesto", le reprochó.
Y en ese capítulo de reproches, apuntó: "No conozco precedente alguno de un dirigente de izquierdas que se sientiese humillado ante una propuesta respetuosa y sensata. Y más que razonable puesto que en su formación no hay experiencia alguna, dada su juventud, en la gestión del Gobierno".
Ya como sentencia final, tiró de sentencias muy dramáticas, erigiéndose en hombre de Estado: "Elijo mis convicciones antes que un Gobierno que no beneficia a España, señor Iglesias". "La izquierda útil es la que gana y sirve a la gente. ¿De qué sirve, señor Iglesias, una izquierda que pierde incluso cuando gana?", dijo entre aplausos de su bancada socialista.