La novena edición de Ruta Siete ya está en marcha. Los aspirantes tienen hasta el próximo 22 de marzo para presentar su candidatura a través de formulario, y enviar un vídeo de un minuto dando a conocer sus motivaciones e intereses.
Los 45 seleccionados recorrerán las islas de una manera única. Los ruteros participarán en un programa formativo que los capacita en competencias profesionales demandadas por las empresas, como inteligencia emocional o trabajo en equipo, lo que aumenta su empleabilidad en el futuro. Además, los beneficios del paso de Ruta Siete dejarán huella en diferentes municipios canarios. En cada una de las islas, se analizarán las problemáticas locales y se desarrollarán colaboraciones ambientales, sociales y culturales, lo que fortalece la sostenibilidad ambiental y el desarrollo social.
Para participar se requiere ser estudiante de cualquier universidad del mundo con matrícula en vigor (grado o postgrado), o cursar enseñanzas superiores de conservatorios, escuelas artísticas o de diseño. Además, los aspirantes deberán tener un dominio mínimo del español y no haber sido beneficiario del programa en ediciones anteriores.
Tras una preselección, en la que el jurado tendrá en cuenta información personal, académica y competencial del candidato, los candidatos que pasen esta primera fase participarán en la Gran Final Blue BBVA, un encuentro de tres días donde hay entrevistas personales, actividades y dinámicas donde poner en juego sus valores, competencias, creatividad, esfuerzo y, sobre todo, sus ganas y motivación para convertirse en uno de los ruteros de 2019. De este encuentro saldrán los 45 seleccionados.
Una comunidad de más de 350 jóvenes En las ocho ediciones de Ruta Siete, que ha contado con el apoyo de BBVA desde el inicio, han participado más de 350 jóvenes, entre los que se encontraban 43 jóvenes madrileños. Los participantes avalan el éxito del programa como aventura colaborativa y llena de aprendizajes. Destacan que este viaje les da la oportunidad de vivir una experiencia de cambio, en la que se adquieren valores y competencias que los impulsan a convertirse en agentes de cambio social y a realizar acciones para mejorar el entorno.
“Te vas a la cama con la satisfacción de haber mejorado una pequeña parte del mundo. Vives muchas experiencias rodeada de personas espectaculares. Conectas y descubres partes de ti que estaban escondidas. Aprendes a apreciar lo pequeño, a hacerlo grande”, ha destacado Eileen, rutera de 2018.