Primero fueron los coches; luego, las motos; y ahora, el tabaco. A partir del próximo verano, los madrileños no podrán fumar en espacios abiertos de la almendra central de Madrid. Así lo anunció este jueves la alcaldesa en funciones, Marta Higueras, tras la rueda de prensa para comunicar los acuerdos adoptados en Junta de Gobierno.
Este proyecto se suma a Madrid Central y al nuevo protocolo anticontaminación en su afán por cuidar el medio ambiente y reducir la contaminación en el aire que respiran los ciudadanos cada día. “Sabemos que esta medida no va a gustar pero tenemos una responsabilidad y debemos cumplirla”, afirmó Higueras en un corrillo de periodistas al término del encuentro.
Higueras, además, explicó que se podrá fumar en las viviendas y en determinados puntos que serán habilitados para tal fin como ya ocurre en los aeropuertos. Eso sí, en ningún caso estos lugares se ubicarán cerca de centros educativos, de salud u hospitalarios.
El humo de los cigarrillos libera a la atmósfera 2,8 millones de toneladas métricas de CO2 cada año, 47.000 toneladas métricas de nicotina y de 3.000 a 6.000 toneladas métricas de formaldehído (sustancia química utilizada en industrias y que está relacionada con alergias), añadió Higueras.