Solo un 16,3 por ciento de los jóvenes de 15 años se ve a los 30 ejerciendo una profesión relacionada con la ciencia. Un porcentaje deficitario en el que, además, se aprecia una primera evidencia que parte como génesis de la brecha de género palpable en materia científica entre chicos y chicas: solo un 4,2 por ciento de las jovenes sienten esa vocación científica frente al 12,1 de los varones. Un escollo para la comunidad científica que demanda mayor implicación para reducir la brecha y aumentar, a su vez, la vocación por las profesiones destinadas a las ciencias.
En España, un 28 por ciento de los estudiantes universitarios de Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas --materias STEM, por sus siglas en inglés--, son mujeres; unos datos que no alcanzan la media de países europeos de la OCDE, situada en un 31,8 por ciento. Así lo recoge un estudio de la Universidad Camilo José Cela presentado este martes y cuyas páginas analizan los datos que del informe PISA de 2015. Un documento que, por primera vez, dispone de las cifras para el diagnóstico en profundidad de todas las Comunidades Autónomas y sus diferencias.
Entre otros aspectos, el estudio sentencia que el origen de la brecha arranca en la Educación Secundaria, donde la proporción de chicas es tres veces menos que la proporción de los chicos. "Aquí es donde hay que actuar para impulsar el porcentaje de reducción de brecha", ha señalado Francisco López Rupérez, director de la Cátedra de Políticas Educativas y responsable del análisis junto a Isabel García y Eva Expósito Casas.
Es importante actuar en la etapa de la Secundaria, según el doctor, porque es donde se produce el alejamiento de las ciencias y donde se gestan las vocaciones profesionales futuras. Por eso, Rupérez insiste en operar desde esta fase porque después ya "resulta muy difícil hacer el camino de vuelta de profesiones no STEM a STEM".
Estereotipos, menor autoconfianza o bajas expectativas
El estudio divide en cuatro los factores posibles a tener en cuenta a la hora de explicar esta brecha: factores individuales (biológicos y psicológicos); familiares; escolares y sociales. Dentro de todos ellos, subyacen situaciones sujetas al efecto de sesgo de género de origen social, como los estereotipos o las expectativas sociales reservadas para chicas y chicos.
Sin embargo, hay una evidencia que Rupérez también ha extraído del estudio y que resulta relevante para comprender la baja representación femenina en las materias STEM: la autoconfianza. Tal y como expone el catedrático, "la autoconfianza tiene una mayor influencia sobre el rendimiento en mujeres que en hombres, o --para comprenderlo mejor--, que a igualdad de nota en matemáticas, las alumnas tienen una probabilidad significativamente inferior a la de los alumnos de reconocer que son ‘buenas en matemáticas'", por tanto, una autoconfianza menor.
En esta línea, también se ha evidenciado que "las chicas que logran altos niveles de rendimiento y actitudes positivas hacia el estudio tienen amigos y amigas que, muy probablemente, están también interesados en el estudio", por lo que se estima como un hecho que la influencia y apoyo "de los iguales en materia de aprendizaje escolar tiene un efecto mayor en las chicas que en los chicos".
Desde la UCJC, aportan una serie de recomendaciones que van orientadas a solapar el sesgo presente en el género en materias de ciencias, sobre todo en el periodo escolar de ESO y que, además, conlleve un incremento de las vocaciones STEM. Entre las pautas, el estudio señala la importancia de "enfocar la enseñanza de las ciencias de modo que se faciliten los aprendizajes profundos", que entre otras cosas, llevaría a "crear una sensación fuerte de alta autoeficacia", ergo mayor autoconfianza del alumno o alumna. Otra de las recomendaciones que sugiere este diagnóstico es la promoción del aprendizaje a partir de la cooperación, ya que puede crear situaciones lectivas óptimas que también contribuirían al incremento de la autoconfianza a través de la "satisfacción colectiva".
Mayor vocación en STEM aumentaría el empleo no STEM
Entre los objetivos que busca el estudio de la UCJC se encuentra el progreso económico y social destinado a España y a sus comunidades autónomas a través del incremento de titulados en enseñanzas STEM en las próximas décadas, ya que en la actualidad, las vocaciones STEM albergan un resultado insuficiente: 16,4 por ciento del total.
"Hacer esfuerzos para que las chicas se decidan por vocaciones STEM permitiría mejorar la proporción de graduados de estas ciencias en España", ha apuntado Rupérez, que con la convicción que le otorgan los análisis internacionales, y añade que "el rendimiento en ciencias es un buen predictor del desarrollo económico de un país o una región".
En este contexto, el catedrático ha destacado que en la cuarta revolución industrial, en las que confluyen las tecnologías digitales, físicas y biológicas, "por cada empleo de alta tecnología generado se crearían entre 2,5 y 4,4 empleos adicionales en las regiones de alta tecnología, pero fuera de los sectores tecnológicos", es decir no STEM.