Opinión

Ratas y rateros

Ángel del Río | Jueves 15 de noviembre de 2007
Cuesta trabajo decirlo, pero la 'Operación Guateque' que ha conmovido a la ciudad no es nada sorprendente, y con frecuencia ocurre en Madrid y en otros ayuntamientos. Desde el año 1970 he visto pasar por la Casa de la Villa alcaldes, concejales y funcionarios, altos y de base, de distintas raleas, y casi ninguna Corporación se ha librado de sufrir casos de corrupción en los que se han visto inmersos funcionarios, técnicos y hasta políticos.

Generalmente se han tratado de corruptelas, que más que por el volumen de los beneficios obtenidos, han sido noticia por la inseguridad jurídica y la alarma social que han creado entre los administrados, incluso he llegado a conocer personalmente, con nombres y apellidos, a funcionarios que han acabado en los tribunales y finiquitada sus carreras por cohecho demostrado.

Esto de la corrupción municipal es casi tan viejo como el propio Ayuntamiento. En el siglo XIX hubo dos casos muy llamativos: en uno de ellos fueron suspendidos de sus funciones un buen número de concejales por corrupción, y en otro fue cesado el responsable de la recaudación de impuestos, hasta el punto de que el Ayuntamiento sacó a concurso público el cobro de los tributos.

Sin tanta parafernalia mediática como esta del caso Guateque, que nos recordaba en sus formas de actuación judicial a la 'Operación Malaya', los casos de corrupción en el Ayuntamiento de Madrid ha saltado con frecuencia y con mucha más frecuencia las sospechas que no pudieron llegar a demostrarse, y es que en un colectivo de funcionarios de más de 20.000 personas, es casi un  milagro que no surjan ovejas negras, corruptos de poca monta y otros de más envergadura.

El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, David Lucas, culpabiliza a Gallardón de no haber prestado atención a este asunto, de no poner en marcha los controles necesarios para evitar la corrupción, y yo le recuerdo que el mayor caso de corrupción municipal se produjo en el Ayuntamiento de Madrid siendo alcalde Enrique Tierno. A lo mejor es que el señor Lucas era tan joven que ya no recuerda, o ni siquiera ha oído hablar del caso Alonso Puerta.

La operación Guateque sigue abierta. Se ha detenido a los funcionarios presuntamente corruptos, ahora hay que buscar en otras instancias de la administración municipal a los que por omisión permitieron estas prácticas, y a los otros implicados, los particulares, los solicitantes de licencias que pagaron por beneficiarse, los que han podido incurrir en un delito de soborno o de cohecho indirecto. Ojalá que este caso sirva de ejemplo y diluya pretensiones de futuro. En el Ayuntamiento han aparecido ratas... y rateros.

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