El diario que lo ha sacado a la luz sostiene que el 25 de noviembre de ese año "alguien entró en el sistema informático" de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y cambió ese "no presentado" por un "aprobado", pese a que las actas del curso ya estaban cerradas. La ministra asegura que presentó su trabajo de fin de máster sobre estudios de género en junio de 2011, lo que habría sido fraudulento porque en ese momento no tenía todas las demás asignaturas aprobadas.