El acusado da incluso una versión que explicaría su presencia en el lugar de los hechos: "estaba buscando mi coche, porque lo había aparcado cerca del centro comercial y quería llevármelo más cerca de mi casa, un par de calles más atrás", declara.
Además, explica que su implicación en el asunto viene porque lleva viviendo en el barrio 29 años y le conoce mucha gente, insistiendo en que él ni siquiera presenció la agresión: "No estaba allí, ni lo vi. Cuando la policía me pidió la identificación no sabía lo que había ocurrido", agregó.
El acusado también se defiende de aquellos que aseguran que pertenece a grupos de extrema derecha y aseguró que tiene "muchos amigos de color". El acusado insiste una y otra vez en su inocencia: "yo soy la cabeza de turco. Me están tachando de pertenecer a bandas neonazis y nunca he apoyado esa ideología, ni nunca me he metido en eso. Tengo amigos africanos, ¿por qué no han ido a hablar con ellos?".
Miedo a las represalias
Roberto Alonso aseguró tener miedo de que le peguen a él y a los que están a su alrededor. De hecho, Roberto asegura que el otro día se encontró escrito en su coche un mensaje en el que se le tachaba de racista y, junto con su familia, de delicuentes. Además, en el mensaje se les instaba a abandonar el barrio en el que viven.