Una protesta multitudinaria contra la libertad de La Manada llevó a un grupo de feministas a instalarse en la Puerta del Sol el pasado 22 de junio. Con un espíritu indignado, montaron una acampada que se convirtió en un punto ‘morado’ que, este viernes, llega a su fin.
Tal y como desveló Madridiario hace una semana, el permiso de “punto informativo sobre violencia de género e igualdad” que les concedió el Ayuntamiento de Madrid y que les permitía permanecer en Sol las 24 horas del día terminaba hoy a las diez de la noche, hora que marcará su adiós porque, según ha podido conocer este digital, la licencia no se ha renovado.
El motivo ha sido la falta de acuerdo entre institución y asociación respecto al lugar y las horas de actividad: el distrito Centro, competente en esta materia, les ha ofrecido utilizar “otra ubicación” lo que, a todas luces, supone la imposibilidad de prestar su servicio como hasta ahora venían haciéndolo.
Esta limitación se ha encontrado de frente con la Acampada Feminista -como se autodenominan-. En un comunicado, han denunciado que la acotación de horario supone dejar de prestar su servicio por la noche, "cuando más agresiones se producen", y también "imposibilita" que tengan una "estructura". En este sentido y sin aclarar si aceptarán la oferta del Consistorio o si acatarán su marcha, también han criticado las "trabas" impuestas por el Gobierno local y sus "promesas incumplidas".
Punto morado pero no violeta
Otro de los conflictos sobre los que ha fluctuado la acampada de Sol ha sido su denominación. Si lo que no se nombra no existe, el cómo nombrarlo define sus características.
En la conversación que este diario mantuvo con ellas hace unos días, insistieron en su empeño de ser un punto morado, que significaba una diferencia abismal con los que el Ayuntamiento habilita, por ejemplo, en fiestas de distrito: la permanencia.
Los antes mencionados suelen tener una duración predeterminada, algo que imposibilita que respondan a la "demanda social existente" que, una de las portavoces de Sol, asegura sí gestionar: "Estamos garantizando un servicio que el Estado no avala".