El 24 de agosto de 2003, en el Gran Premio de Hungría, Fernando Alonso logró ser el piloto más joven en ganar un gran premio, con 22 años y 26 días. Aunque posteriormente le superaría en precocidad Sebastian Vettel al vencer en el Gran Premio de Italia de 2008, el asturiano pulverizó todos los récords.
Al volante de un Renault R23, monoplaza mucho menos competitivo que los entonces poderosos y siempre en cabeza Ferrari, McLaren y Williams, se calificó en primera posición tras una brillante carrera, seguido del McLaren de Kimi Raikkonen y el Williams de Juan Pablo Montoya; el mismo fin de semana, también marcó la pole en la clasificación.
A partir de aquella carrera empezó a crecer el extraordinario palmarés de Fernando, hasta convertirse en uno de los pilotos más laureados de la historia. Además de sus dos títulos mundiales (2005 y 2006), Alonso es el quinto piloto con más victorias de la historia, con 27 triunfos, solo superado por leyendas como Michael Schumacher, Alain Prost, Ayrton Senna y Nigel Mansell.
En la actualidad, continua en la máxima competición, pero no por mucho timepo. Corre con el equipo McLaren, el que previsiblemente será su último equipo en la Fórmula 1 tras anunciar su retirada.