La siguiente fase de los trabajos de recuperación de la 'laguna del aceite', en Arganda del Rey, empezará "pronto", según ha declarado el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Carlos Izquierdo, que ha visitado este viernes la zona. Para el siguiente paso en la limpieza de este lago artificial del Parque Regional del Sureste, que sufrió los vertidos de la compañía dedicada al reciclaje de hidrocarburos Ulibarri-Piqsa entre 1989 y 1995, serán precisos al menos tres años.
Así lo creen los técnicos encargados de su recuperación, que han destacado durante la visita del consejero la mayor complejidad de la próxima fase (la 1B), en la que se extraerán y valorarán los residuos de la parte más profunda de la laguna principal. La dificultad del proceso viene determinada por la existencia de acuíferos subterráneos que obligan a que todos los pasos deban hacerse con el máximo control para evitar su contaminación. Para ello, se construirá una pantalla impermeabilizante de cemento-bentonita que rodee el perímetro de la laguna principal, lo que permitirá bombear el agua subterránea y trabajar en seco, evitando el riesgo de afección a las aguas del acuífero.
Según los datos ofrecidos por el técnico responsable, quedan unas 20.000 toneladas de residuo sólido por extraer. Extracción que comenzará una vez finalice la del residuo líquido, del que ya se han extraído 39.500 toneladas y quedan alrededor de 4.000 toneladas. En resumen, y según sus palabras, quedan tres años para extraer todos los residuos, paso necesario para empezar con la fase dos del proyecto de recuperación de la laguna: la descontaminación de los suelos.
Después, quedaría una tercera y última fase que consiste en la recuperación del entorno y de su biodiversidad.
A pesar de que en su día la expresidenta Cristina Cifuentes advertía de un proceso largo que no terminaría "antes de 2020", los plazos se alargan más de lo previsto. Hace unas semanas, colectivos ecologistas denunciaban el retraso en los trabajos de la primera fase, que deberían de haber terminado ya en el mes de junio. El motivo de lo que consideran una "práctica paralización" de la extracción de los vertidos es la baja demanda encontrada en las cementeras que emplean como combustible alternativo para sus hornos los aceites extraídos de la balsa.
Por el momento, para continuar con la extracción de los residuos, la Comunidad de Madrid ha aprobado un presupuesto anual de 3,5 millones de euros. Izquierdo ha señalado que la Comunidad está trabajando para hacer posible la completa desaparición los residuos de aceites industriales contaminantes y ha recalcado que el objetivo es alcanzar la completa restauración ambiental del entorno, incluida su biodiversidad, ya que el Parque Regional del Sureste resulta especialmente atractivo para las aves.
El proyecto está liderado por la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid y cuenta para su desarrollo con la colaboración de la Empresa Pública de Transformación Agraria, TRAGSA. Además, se ha contado con el asesoramiento científico de la Universidad Politécnica de Madrid y su unidad especializada en remediación de suelos contaminados, un campo en el que también se han tenido en cuenta los avances realizados por el IMIDRA (Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario).