Sobre los principios del bitcoin y las ventajas de la tecnología blockchain, son numerosas las redes de blockchain que desde entonces han aparecido con distintas aplicaciones. En el ámbito de las redes públicas, más allá de bitcoin, se ha desarrollado etherum, litecoin, xrp, zcash, etc. Estas han conseguido que el mercado de las criptomonedas alcanzara una capitalización de $600bn a finales de 2017.
En paralelo, se han desarrollado redes privadas o permisionadas que tratan de mantener todas las ventajas de las redes públicas de blockchain en el campo de la tecnología, pero en las que se controla quién accede a la red y qué información visualiza sobre la misma. La creación de estas redes permisionadas, junto con soluciones de ‘tokenización’, han abierto la oportunidad de crear aplicaciones de blockchain en el ámbito empresarial, dado que estas redes conservan las ventajas de esta tecnología sin la necesidad de que todos los agentes validen todas las operativas y vean la correspondiente información.
Aun así, se trata de una tecnología que necesita un plan de adopción a largo plazo para probar su escalabilidad. «Todavía vemos algunos retos que hay que superar si queremos aprovechar las oportunidades que ofrece esta tecnología», explica Mariona Vicens, directora corporativa de Innovación y Transformación de Negocio de CaixaBank, en el marco de la cuarta clase magistral organizada por la revista británica The Banker. «Tiene un enorme potencial disruptivo, básicamente en la manera cómo los procesos bancarios y la infraestructura que utilizamos funcionarán en el futuro», considera Vicens.
De todos modos, para que los resultados del blockchain se materialicen en beneficios reales se necesita tiempo y dedicación para explotar sus capacidades. Conseguirlo requiere también de consenso y colaboración entre los principales actores. Por ello, las iniciativas de desarrollo en blockchain se organizan en torno a consorcios de entidades que colaboran en proyectos comunes.