El 6 de mayo de 1985, el entonces presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan aterrizaba en España. Con un clima frío, fueron recibidos el dirigente y su esposa -que se hospedaron en El Pardo- por el rey Juan Carlos y el presidente del Gobierno, Felipe González.
Pero el clima no era lo único gélido que entonces se encontrarían ambos estadounidenses. Era la época del "OTAN no, bases fuera" y del sentimiento antiamericanista que recorrió varias ciudades españolas por la expansión de EEUU en Hispanoamérica.
Ambos temas fueron claves en las reuniones que mantuvieron Reagan y González, cuyo partido protagonizó la oposición frontal a la entrada de España en la OTAN. Tal era la tensión que hasta el vicepresidente Alfonso Guerra quiso evitar el encuentro: "A mí me da igual que venga Reagan, yo me voy a Hungría", llegó a decir.
En esa época, también un socialista gobernaba Madrid y también tuvo 'bronca' con el presidente, aunque no exactamente por la postura de su partido. Enrique Tierno Galván mostró un gran enfado porque el americano decidió no visitar el Ayuntamiento de la capital durante su estancia.
La visita era un mero acto institucional pero Tierno lo consideró un desaire y soltó una frase para la historia: "Si Reagan no quiere a Madrid, Madrid tampoco se preocupa demasiado por Reagan". Claro y conciso.
Además, el regidor también se disgustó porque se dejase a Reagan marcar los actos del protocolo y no lo hiciera el Ministerio de Exteriores.