El tomate extremeño, líder en España y referente en el mundo entero, culmina su primera etapa, es decir, la del crecimiento, con millones de semillas criadas en invernaderos. De febrero a finales de marzo, cuando se empezaron a llevar a las parcelas para su plantación, industriales y agricultores de esa región desarrollaron un minucioso proceso en el que está en juego la cosecha.
Parte importante de las plantas de lo que constituirá el tomate de la campaña, ha conseguido alcanzar un mínimo de 12 centímetros de altura. Se encontrarán en las parcelas de los agricultores hasta que a finales de julio las cosechadoras comiencen a llevárselas.
Los semilleros en los que se cosecha toda una variedad semillas, así como los invernaderos, son un ejemplo perfecto para conocer la gestación del oro rojo extremeño. Este proceso podría calificarse de internacional, ya que la semilla con la que se produce el tomate es de origen norteamericano, y el sustrato para su desarrollo es alemán. A lo que hay que añadir que la maquinaria para colocar las semillas que se utiliza en las instalaciones de Talavera es italiana.
De febrero a finales de marzo, con una magnífica exactitud, se cultivaron millones de plantas en invernaderos para empezar a ser sembradas a primeros de abril, con la altura y constitución adecuadas para ello. Se trata de las que llenarán de tomates en verano a Extremadura, la gran productora nacional de un cultivo que en las últimas semanas de invierno vive un proceso crucial para que la campaña se desarrolle con éxito.
Dicho proceso comienza con la siembra en las bandejas de los semilleros a mediados de febrero. Lo normal es que sobre el 25 de marzo, las plantas se encuentren listas para ser trasplantadas al aire libre. Profesionales del sector han manifestado que este año ha sido un poco más tarde no solo porque ha llovido mucho, sino porque además ha caído en Semana Santa.
Cada bandeja tiene capacidad para sembrar 250 plantas, de modo que para producir las más de 180 millones de plantas de esta campaña, es necesario sembrar unas 720.000 bandejas en total. Se trata de 180 millones de plantas para sembrar en 7.000 hectáreas de las Vegas del Guadiana.
Ya sembradas las bandejas, se riegan y trasladan a unas cámaras de pregerminación, que están a 24-25 grados centígrados y a un 90% de humedad. Pasadas 50 o 60 horas en la cámara, la semilla ya ha germinado y se lleva al invernadero, lugar en el que se cría la planta hasta que se encuentra lista para ser llevada al campo.
Debe pasar aproximadamente unos 40 0 45 días de media antes de llevar las plantas de tomate al campo. A finales de julio tendrá lugar la recolecta de los tomates trasplantados en marzo, mientras que a finales de septiembre será la de los trasplantados en mayo.