Más de la mitad de los menores LGTB sufre acoso escolar en las aulas. De ellos, el 43% ha ideado alguna vez el suicidio, el 35% lo ha preparado con algún detalle y el 17% incluso lo ha intentado, según datos de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales.
Éstas son las trágicas cifras que motivaron que, hace ya doce años, el IES Duque de Rivas pusiera en marcha un proyecto pionero de lucha contra el acoso escolar por orientación sexual e identidad y expresión de género entre los alumnos del centro escolar. De la mano del docente José Joaquín Álvarez, y con el apoyo expreso de la asociación de madres y padres de alumnos, se marcó un objetivo claro: “crear un espacio para la convivencia desde el respeto y la empatía”.
Desde entonces, cientos de alumnos han pasado por el proyecto “Tutorías de atención a la diversidad sexual y de género (Tutoría LGTBI+H)” para, en palabras de José Joaquín Álvarez: “ayudarles a que los adolescentes encuentren herramientas para quererse, aceptarse y empoderarse. Además de visibilizar el sufrimiento por el que pasan muchos adolescentes LGTBI. Queremos que se sientan iguales entre iguales”.
Así nació el proyecto La tutoría de atención a la diversidad sexual y de género (también llamada tutoría LGBTI+H) nació para dar respuesta a la demanda invisibilizada de adolescentes homosexuales y transexuales, muchos de los cuales sufren acoso en las aulas por su orientación sexual. Doce años de trabajo han dado sus frutos. El instituto es hoy un referente de innovación educativa en la convivencia, cuenta con distintos reconocimientos como el que le otorgó hace unos meses la Organización de Estados Iberoamericanos por la promoción de los Derechos Humanos, y es, sobre todo, un espacio mucho más seguro para los estudiantes y profesores que deciden expresar su afectividad libremente.
El proyecto trabaja en tres vertientes:
Para el autor y promotor de este proyecto, José Joaquín Álvarez: “La educación en la diversidad sexual y de género es la mejor vacuna contra la homofobia y debería introducirse en todas las etapas del currículo escolar, de acuerdo con el nivel de maduración de los propios estudiantes, tal como se hace con otras disciplinas. El prejuicio y el miedo alimentan la sinrazón. Los alumnos llegan, en general, muy prejuiciados a la Educación Secundaria, y ya sabemos que eliminar un prejuicio es mucho más difícil que mover una presa de hormigón. Esta situación evidencia, al menos en parte, que nuestras escuelas no se acomodan con sus planes formativos a las demandas reales de un alumnado que se desarrolla también en ambientes diversos, con nuevos modelos de familia distintos al tradicional, y que exige de la administración educativa el reconocimiento de su especificidad y una especial protección, por ser también los más vulnerables”.
Vídeo del proyecto:
PREMIO A LA ACCIÓN MAGISTRAL 2017
En el Premio a la Acción Magistral 2017 –que celebra este año su decimotercera edición- han podido participar docentes que realicen proyectos educativos relevantes en el ámbito de la promoción de valores sociales en centros españoles de Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Educación Especial. Finalmente se han presentado un total de 389 proyectos educativos, 35 de ellos madrileños, que se han desarrollado durante el curso 2016-2017.
El premio, patrocinado por BBVA, cuenta con dos categorías: categoría A, de alumnos y alumnas de Infantil y Primaria; y categoría B, de alumnos y alumnas de Secundaria. Los premiados de ambas categorías A y B recibirán 4.000 euros para el/la docente o docentes autores del proyecto y 4.000 euros para el centro educativo donde se desarrolle el mismo.
ACCIÓN MAGISTRAL, UNA INICIATIVA DE APOYO AL PROFESORADO
El premio forma parte de Acción Magistral, un proyecto de ayuda al profesorado que trabaja la Educación en Valores en el aula donde se ofrece a los docentes posibilidades de formación (cursos online propios y becas), recursos y programas para su utilización en el aula, blogs informativos sobre actualidad educativa, espacios para el debate y la reflexión, encuentros virtuales con expertos educativos de diferentes ámbitos, encuentros presenciales, etc.
En definitiva, se trata de una comunidad en la que el colectivo de docentes que desarrolla programas educativos de promoción de los valores sociales puede compartir experiencias y encontrar recursos de todo tipo para facilitar su labor.