“Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”. El astronauta Neil Armstrong pronunciaba esta frase el 20 de julio de 1969 -para ser más exactos, a las 10:56 (hora de Florida)- ante la mirada de millones de personas: era el primer hombre en pisar la Luna.
Armstrong y sus compañeros Edwin Aldrin y Michael Collins aterrizaron esa misma mañana en la superficie lunar tras cuatro días de viaje espacial. Era parte de la misión Apolo XI, impulsada por el Gobierno norteamericano para conseguir ser los primeros en poner el pie sobre el único satélite natural de la Tierra. Y lo consiguieron tras ocho años de trabajo y con una tecnología sofisticada y sin precedentes hasta la fecha.
Si los tripulantes de la misión Apolo XI hubieran podido ver el futuro, quizás se lo habrían pensado dos veces antes de subirse a la nave. Y es que el ordenador que controlaba todo lo que sucedía en el cohete era seis veces menos potente que las calculadoras científicas de hoy en día. Otras comparaciones chocantes:
Así pues, en apenas cincuenta años la evolución de la capacidad de procesamiento y, en definitiva, los avances tecnológicos que ha experimentado la humanidad han superado la imaginación de los científicos que consiguieron hacer realidad la misión Apolo XI.
Está por ver en qué realidad viviremos en el próximo medio siglo. Por el momento, ya podemos decir que con los smartphones llevamos en nuestros bolsillos unos dispositivos más potentes que el ordenador que llevó al hombre a la Luna.