En este tipo de contenidos predominan las muestras de amor y cariño. Los jóvenes publican sin pudor imágenes de sus relaciones personales, haciendo público un diario de sus vidas personales. Junto a esta tendencia, la red profesional se ha convertido en un foco de proyección para artistas y creadores.
La fotografía
Fotógrafos de reconocido prestigio como J.Leal, el mejor fotógrafo de Paris según diversas páginas especializadas, publican de forma habitual en esta y otras redes sociales su trabajo de fotografías de bodas, en su caso en París.
Sin embargo, los fotógrafos insisten en que uno de los grandes retos a los que se enfrentan es la protección de los derechos de autor e imagen. Si bien la Red Social permite mantener una cuenta en modo privado, esta acción resta una parte importante de la promoción a los autores.
Los más críticos, algunos de los cuales han decidido cerrar su perfil, reclaman a Facebook, propietario de la Red Social, que establezca alguna fórmula para proteger la autoría y los derechos de explotación. Por ahora, la dirección del gigante de Sillicon Valley se limita a asegurar que están estudiando las reclamaciones pero sin avanzar ninguna medida al respecto, ya que entiende que los usuarios utilizan libremente su plataforma, y por lo tanto, libremente el contenido circula por las mismas.
Para los defensores, entre ellos numerosas asociaciones de profesionales y amateurs, cualquier canal que amplifique su trabajo y genere oportunidades de negocio, es bienvenido. Insisten en que no se trata tanto de si la red social protege al autor como si el consumidor tiene una cultura de respeto y reconocimiento de los artistas.
Fotógrafos como J. Leal reconoce que gracias a las fotos de J. Leal que han publicado en sus perfiles sociales, incluida Instagram pero no solo, han contratado sesiones de fotos tanto para bodas, bautizos, comuniones, sesiones profesionales e incluso alguna pedida de mano.
Los artesanos
Otro de los grandes sectores que han visto en Internet una oportunidad son los artesanos. En este caso, a pesar de que se mueven entre varias redes sociales, la preferida por ellos es Facebook. Con más de 200 millones de usuarios en todo el mundo, y el arte como un lenguaje subjetivo pero universal, Facebook se ha convertido en una de las plataformas donde más contenido artístico se publica.
Desde ilustradores a escultores, arquitectos o pintores, todos ellos han hecho de las plataformas sociales su pasarela de entrada en regiones donde tradicionalmente no habrían entrado por ausencia de recursos para invertir en publicidad. Tal es el caso de José María Morla, escultor leonés que vende sus creaciones inspiradas en la literatura más allá de las fronteras de Babia y el Curueño donde él se crió y desde donde da vida a sus niños y figuras literarias.
Ilustradoras como Agustina Guerrero se han convertido en auténticos fenómenos virales capaces de romper barreras y llegar a un público masivo de forma espectacular. En el caso de la autora de Diario de una Volátil, el éxito social le ha granjeado éxito empresarial, publicando su propio libro ilustrado, vendiendo su merchandising y obteniendo proyectos de ilustración para otras empresas.
El gran reto del sector
Diversos colectivos de artistas se han posicionado recientemente a favor de la utilidad de Internet para fomentar el consumo de cultura. Sin embargo, todos ponen el foco en la necesaria pedagogía para promover entre los consumidores el reconocimiento y el respeto a la obra del autor como paso previo para eliminar la cultura del todo gratis que se ha instaurado en la Sociedad.