Objetivo cumplido para un Real Madrid que defraudó totalmente en la primera mitad, cuando un punto apático y desnortado, se vio contra las cuerdas en varias ocasiones poque el Nápoles, quizás por aquello de San Paolo, tenía fe, además de buen fútbol. Tanto fue el cántaro de las ocasiones a la fuente de la portería de Navas que, pese a los rezos del costarricense, Mertens le burló y adelantó a su equipo en el minuto 25.
San Paolo, el estadio, se entiende, rugió como nunca y todos, Nápoles y sus ruidosos 'tiffosis', creyeron en la opción de la remontada, que pudo llegar diez minutos después, cuando de nuevo el belga, una pesadilla, estrelló e balón en el palo, una repetición de una jugada similar, poco antes, por parte de Cristiano, en lo único positivo suyo y del Madrid en ataque.
Pero, una vez más, la poderosa cabeza, a la hora de despejar y rematar, de Sergio Ramos, salvó al Madrid de sufrir más, en sendos corners que le sirvió, Kroos en los minutos 5 y 13. San Paolo. Y el Nápoles y sus hinchas se vinieron abajo, por lo que ya no hubo partido, e incluso en el último minuto Morata aprovechó un flojo rechace de Reina para repetir el marcador del Bernabéu. Objetivo cumplido, el Madrid se ganó los cuartos... de final.