El número de casos de cáncer en menores de 18 años va en aumento pero la tasa de supervivencia ha mejorado 23 puntos en las últimas décadas. Aún así, no es suficiente y podemos contribuir a salvarles.
Telma tiene siete años y una mirada despierta. Nos ve llegar sentada en el aula del Colegio Hospital Niño Jesús, una sala al final de la segunda planta en la que permanece ingresada y donde colorea las páginas de un libro didáctico. Le ayuda Carmen García, una de los 14 profesores que imparten clase en el centro bajo la dirección, desde hace 12 años, de Charo del Rey. En enero de 2015 le diagnosticaron un neuroblastoma, según ella misma nos cuenta con una naturalidad que aturde. Y desde entonces, sus visitas al hospital son recurrentes “aunque ya sólo me quedan siete días”, nos informa enseñando el hueco que han dejado los dientes de leche en su sonrisa.
El caso de Telma no es el único. Cada año, se registran más de mil nuevos casos de cáncer en pacientes de 0 a 18 años en España y, de estos, la cuarta parte se diagnostica en la Comunidad de Madrid. En concreto, según el Registro de Tumores de Madrid (RTMAD), en 2015 se detectaron 233 nuevos casos de este tipo de cáncer, según ha informado este miércoles la coordinadora de la Oficina Regional de Coordinación Oncológica de la Comunidad de Madrid, Cristina Grávalos, en rueda de prensa con motivo del Día Internacional del Niño con Cáncer.
A pesar de estas cifras, Luis Madero, jefe de servicio de onco-hematología del Hospital Infantil Niño Jesús, ha explicado que “el cáncer infantil es una enfermedad extremadamente rara”, ya que se detecta un nuevo caso de cáncer pediátrico por cada 200 casos de adultos. Aun así, continúa siendo la segunda causa de muerte después de los accidentes, según ha detallado.
Se curan 8 de cada 10 niños
¿La buena noticia? Que la tasa de supervivencia continúa en aumento año tras año. Si a principios de los años 80 la supervivencia a cinco años en este tipo de población era sólo de un 58 por ciento en pacientes de 0 a 14 años, entre 2005 y 2008 este porcentaje aumentó hasta el 80 por ciento, cifra que ha seguido en aumento. “Desde que empecé en la profesión, estos pacientes han aumentado en 23 puntos su tasa de supervivencia”, ha explicado el jefe de servicio de onco-hematología del Niño Jesús. Pero aún queda mucho por hacer. Según Madero, “los niños con cáncer se curan en la mayoría de los casos, pero estamos ya en la fase de curar bien, sin ninguna secuela, y para eso intentamos aplicar los tratamientos menos tóxicos con el fin de evitar complicaciones a futuro.
Madero también ha explicado que para avanzar en la curación de los casos que aún se les resisten, como los que afectan al sistema nervioso central, no hay que buscar nuevos fármacos sino desarrollar nuevas estrategias como la molecular. En enfermedades como la leucemia “es difícil mejorar”, asegura Madero, pero en otras, como en el caso de los neuroblastomas o los tumores metastásicos se necesita investigar más, mucho más.
Para poder aplicar la medicina personalizada es necesario desarrollar estudios moleculares y esto, en el caso de los niños, es vital. Hay factores que tienen mucho que ver en el cáncer en los adultos (los factores ambientales producen mutaciones) y eso permite usar diferentes alternativas para cortarle el paso. En cambio, Madero ha explicado que los tumores pediátricos “han sido muy poco agredidos” y suelen tener un origen genético.
Los adolescentes con cáncer, en tierra de nadie
Madero ha querido destacar la necesidad de establecer un protocolo nacional y regional sobre cómo abordar los casos de cáncer en la población adolescente. A día de hoy, un joven de 15 años de una población de Albacete, por poner un ejemplo, con un cáncer testicular puede ser derivado a un oncólogo pediátrico, a uno de adultos, a un especialista de fuera de su propia comunidad autónoma, etc. Pero “los cánceres no son los mismos”, ha explicado Madero.
Están en tierra de nadie y también se investiga menos sobre ellos. Por eso, la tasa de supervivencia que menos ha mejorado con el paso de los años es la que abarca de los 15 a los 29 años. Hay que tener en cuenta, además, sus particularidades, ya que “se encuentran en unas circunstancias muy complejas de la vida” pero “algo debemos hacer por ellos”, ha insistido.
La sociedad debe implicarse
“Toda la sociedad civil debe contribuir”, así de contundente se ha manifestado Maduro al término de la rueda de prensa celebrada en la Puerta del Sol. “Si estás implicado, no te importará participar en una carrera solidaria o acercarte al cine a ver una película que recauda fondos para la investigación”, ha insistido Madero, que hacía así alusión al estreno de este viernes de la película “Lo que de verdad importa”, el segundo largometraje de Paco Arango.
La Fundación Aladina destinará la recaudación íntegra de todo lo recaudado por el filme a los campamentos especiales para niños con enfermedades graves que creó Paul Newman Serious Fun Children's Network. Y la propia Telma sale en el anuncio de la película. No hay excusas para quedarse en casa.