Cada año en España cerca 1.400 niños menores de 18 años padecen cáncer, un diagnóstico que puede ser complicado de entender por los menores y que es unos de los momentos más difíciles por los cuales sus padres han de pasar, comenta Tània Estapé, psicooncóloga de la Fundación contra el Cáncer (FEFOC), quien entiende que "no siempre es obligatorio explicar al niño que tiene cáncer", ya que hay que tener en cuenta factores como la enfermedad, la edad y su personalidad.
El niño, a pesar de la enfermedad, continúa siendo niño, y no hay una regla que sirva para todos a la hora de hablar sobre como gestionar la enfermedad. "Hay que tener en cuenta las características personales del niño, como si es más aprensivo o nervioso", comenta la experta de Doctoralia, quien considera que a veces es conveniente esperar hasta que se crea necesario y no autopresionarse por hacerlo. "Es mejor seguir el desarrollo de niño y estar siempre abiertos a conversar con él", añade.
Una vez conocido el diagnóstico del niño es normal que la familia caiga en una espiral negativa, sobre todo si se trata de un niño pequeño, pues hay una relación inversamente proporcional entre el grado de ansiedad y depresión de los padres y la edad del enfermo, explica la psicooncóloga. "Es lógico tener sentimientos negativos pues una enfermedad así en un niño no es esperable ni corresponde a nuestras expectativas de ciclo vital", afirma.
Por ello, "lo primero que hay que hacer es aceptar las emociones negativas pues son totalmente coherentes a la situación". No obstante, apuesta por el control y el apoyo de profesionales, ya que los niños y sus familiares viven esta experiencia miedo. El tratamiento suele ser un proceso agresivo que conlleva momentos difíciles para todos. Por lo que es necesario desarrollar acciones dirigidas a minimizar las alteraciones emocionales y la interrupción del adecuado desarrollo del niño enfermo.