Tras advertirse el riesgo de colapso, los pocos vecinos que había en el edificio por motivos vacacionales han sido desalojados del mismo. Tras ello, los bomberos del Ayuntamiento de Madrid se han puesto a evaluar la zona y han determinado el mal estado del edificio. De igual modo, hasta el lugar se han trasladado varios técnicos de Control de la Edificación del Ayuntamiento de Madrid para determinar que medidas hay que tomar para hacer frente a esta situación.
Las mismas fuentes han señalado que las tareas serán "largas", por lo que los vecinos no podrán entrar en su casa en varios días. Por ello, el Samur Social ya se ha puesto a trabajar para ofrecer alojamiento a los que requieran un lugar donde pernoctar.
La zona ha quedado acordonada y despejada de coches después de que varias grúas retiraran los vehículos con una grúa.