Tipo de interés nominal, TAE, plazo de devolución, comisiones... Son algunos de los conceptos que se deben analizar y entender al contratar un préstamo personal, producto financiero a través del cual un banco presta una cantidad de dinero al cliente que éste tiene que devolver, con el pago extra de unos intereses, en el plazo acordado.
En esta línea, ¿sabemos realmente los intereses que se acabarán abonando por este producto? Desde el comparador de productos bancarios Bankimia hemos analizado los conceptos básicos para poder calcular cuánto se va a pagar por un préstamo.
Son dos los términos bajo los cuales se indica el interés de un préstamo. El TIN y la TAE. El primero es acrónimo de Tipo de Interés Nominal. El segundo, de Tasa Anual Equivalente.
Precisamente este último será el que determinará la cantidad final de los pagos. Y es que la TAE, que se expresa en un porcentaje que se debe añadir a la cantidad que ha dejado el banco, se calcula con una fórmula que engloba el TIN, la frecuencia de los pagos y el plazo, y las comisiones. Así, son uno a uno:
En la publicidad de los préstamos, la TAE debe de aparecer de forma clara. Si bien no siempre es así. En este sentido, si se quieren hacer números, el Banco de España tiene una calculadora con la que se pueden llevar a cabo. En ella hay que introducir la cantidad que se va a solicitar, el TIN del préstamo, el plazo de amortización y los gastos que lleva asociados.
Muchas entidades dan, a los clientes, la posibilidad de contratar productos vinculados para obtener una rebaja en el tipo de interés. Domiciliar la nómina y algunos recibos del hogar o suscribir un seguro (de hogar o vida, entre otros) son algunos de ellos. Son los gastos que éstos conlleven los que no están incluidos en la TAE ya que se consideran gastos optativos.